Washington eleva la presión sobre La Habana al calificarla como una “amenaza inusual y extraordinaria” para su seguridad. Cuba rechaza las acusaciones y recibe respaldo de Rusia y China.
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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó este jueves un decreto mediante el cual declaró una “emergencia nacional” frente a la supuesta amenaza que, según su Gobierno, representa Cuba para la seguridad nacional y la política exterior de Washington. La decisión se produce en medio de una nueva escalada de tensiones bilaterales y abre la puerta a la imposición de aranceles contra países que vendan o suministren petróleo a la isla.
En la orden ejecutiva, difundida por la Casa Blanca, la administración Trump sostiene que el Gobierno cubano “ha tomado medidas extraordinarias que perjudican y amenazan a Estados Unidos”, al alinearse —según el documento— con “numerosos países hostiles”, así como con “grupos terroristas transnacionales y otros actores malignos adversos”, entre los que menciona a Rusia, China, Irán, Hamás y Hezbolá. Estas afirmaciones han sido rechazadas de manera categórica por La Habana.
El texto también acusa a Cuba de “acoger descaradamente a peligrosos adversarios de Estados Unidos”, a quienes supuestamente permitiría establecer “capacidades militares y de inteligencia sofisticadas” en la isla, en referencia a sus alianzas defensivas y de cooperación con Moscú y Pekín. Asimismo, Washington asegura —sin aportar pruebas— que La Habana ofrece un “entorno seguro” para organizaciones consideradas terroristas, con el objetivo de ampliar su influencia regional y “desestabilizar el hemisferio occidental”.
Aranceles y advertencias internacionales
Sobre la base de estos señalamientos, el decreto autoriza a la Casa Blanca a imponer un “derecho ad valorem adicional” a las importaciones provenientes de países que suministren, directa o indirectamente, petróleo a Cuba. La medida entrará en vigor a partir de la medianoche del 30 de enero (hora del este) y contempla represalias adicionales si los países afectados responden con acciones similares contra Estados Unidos.
El documento establece, no obstante, que la orden podría ser modificada si cambian las circunstancias, surge nueva información o si el Gobierno cubano —o terceros países— adopta medidas que se “alineen suficientemente” con los intereses de seguridad nacional y política exterior de Washington.
Respuesta de Cuba

Desde La Habana, el presidente Miguel Díaz-Canel reiteró que Cuba es “una nación libre, independiente y soberana” y recordó que su país “ha sido agredido por Estados Unidos durante 66 años”. En declaraciones públicas y mensajes difundidos en redes sociales, el mandatario aseguró que la isla está dispuesta a “defender la Patria hasta la última gota de sangre”.
Díaz-Canel también acusó a las autoridades estadounidenses de carecer de autoridad moral para criticar a Cuba y afirmó que las graves dificultades económicas que enfrenta la isla son consecuencia directa del bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Washington desde hace más de seis décadas, política que —subrayó— ha sido condenada reiteradamente por la comunidad internacional.
Apoyos de Rusia y China
El endurecimiento de la postura estadounidense generó reacciones inmediatas. El presidente ruso, Vladímir Putin, reiteró el pasado 15 de enero la solidaridad de Moscú con Cuba y su respaldo a la defensa de su soberanía e independencia. “Rusia y la República de Cuba mantienen relaciones verdaderamente sólidas y amistosas. Siempre hemos brindado y seguiremos brindando asistencia a nuestros amigos cubanos”, afirmó.
Por su parte, la portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia, María Zajárova, expresó “profunda preocupación” por los planes de Estados Unidos de intensificar el bloqueo y advirtió sobre el impacto humanitario de casi 70 años de sanciones. También cuestionó la posibilidad de un bloqueo naval para cortar completamente el suministro de petróleo a la isla.
Desde Pekín, el Gobierno chino aseguró que continuará brindando apoyo y ayuda a Cuba “con independencia de la postura estadounidense”. El portavoz del Ministerio de Exteriores, Guo Jiakun, instó a Washington a respetar el derecho internacional y a levantar de inmediato las medidas coercitivas contra la isla, al considerar que estas prácticas socavan el derecho al desarrollo del pueblo cubano y afectan la estabilidad de América Latina.
Declaraciones polémicas de Trump
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En medio de las críticas internacionales, Trump afirmó este jueves que Cuba “no podrá sobrevivir” y la calificó como “una nación en decadencia”. El mandatario negó que su intención sea “ahogar” a la isla, pero insistió en que las nuevas medidas comerciales forman parte de su estrategia para presionar a La Habana. “Creo que Cuba no podrá sobrevivir”, dijo al ser consultado sobre el impacto de los aranceles a países que suministren petróleo a la nación caribeña.
La declaración de “emergencia nacional” y el anuncio de nuevas sanciones marcan un nuevo capítulo en la prolongada confrontación entre Washington y La Habana, con implicaciones que podrían extenderse más allá del ámbito bilateral y tensar aún más el escenario geopolítico regional.