Viajes a zonas endémicas sin vacunación, el factor común. Distrito exigirá carné en terminales para frenar nuevos contagios.
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Bogotá encendió las alarmas sanitarias tras la muerte de tres residentes de la capital por fiebre amarilla, una enfermedad viral potencialmente mortal transmitida por mosquito. Las víctimas habían viajado recientemente a zonas endémicas del país, especialmente al departamento del Tolima, sin contar con la vacuna, en lo que las autoridades calificaron como una tragedia completamente prevenible.
Ante la situación, la Secretaría Distrital de Salud anunció un endurecimiento inmediato de los controles sanitarios, en coordinación con la Gobernación del Tolima, departamento que hoy es considerado el epicentro del brote nacional. La primera medida será la exigencia del carné de vacunación contra la fiebre amarilla en las terminales de transporte de Bogotá, en especial para quienes viajen por vía terrestre hacia municipios de alto riesgo.

“Hay festividades en municipios endémicos y un aumento de desplazamientos. Hemos acordado una cooperación directa con el Tolima para proteger a nuestra población frente a este escenario”, señaló , secretario de Salud de Bogotá, tras una reunión con su homóloga en ese departamento, Katherine Rengifo.
Las autoridades advirtieron que quienes no presenten el carné deberán justificar médicamente la no vacunación o firmar un documento de disentimiento informado, asumiendo la responsabilidad del riesgo. La recomendación oficial es clara: quien no se haya vacunado al menos diez días antes, no debe viajar a zonas endémicas.

Aunque Bogotá no es territorio endémico, el Distrito reiteró que el riesgo persiste por la movilidad de viajeros. “Hemos cumplido con el esquema regular de vacunación y con la protección de viajeros, pero el brote nacional no está controlado”, advirtió Bermont.
Las cifras respaldan el esfuerzo preventivo: en 2024 se aplicaron 154.028 dosis de la vacuna contra la fiebre amarilla y en 2025 se han administrado 532.964 dosis adicionales, lo que representa un incremento del 346 %. Aun así, las autoridades insisten en que la vacunación oportuna sigue siendo la principal barrera para evitar más muertes.