El crecimiento de la inteligencia artificial dispara la demanda de centros de datos y, con ella, el consumo de agua para refrigerar los potentes servidores que hacen posible esta tecnología.

La inteligencia artificial no solo consume enormes cantidades de energía. También tiene un creciente costo hídrico.
Los centros de datos que sostienen el funcionamiento de internet y de las nuevas aplicaciones de inteligencia artificial necesitan sistemas de refrigeración para evitar que sus servidores alcancen temperaturas capaces de afectar su funcionamiento.
En 2025, los centros de datos de todo el mundo utilizaron 222.000 millones de litros de agua para refrigeración, equivalentes a unos 59.000 millones de galones, según estimaciones de la consultora Rystad Energy.
Y el panorama podría empeorar.
Si no se adoptan medidas para reducir el consumo, Rystad calcula que la demanda de agua para refrigeración podría acercarse a 644.000 millones de litros en 2030, prácticamente el triple de la registrada en 2025.
Sin embargo, la consultora considera que la adopción de tecnologías más eficientes podría limitar el aumento a menos del 100%.
Nvidia apuesta por reducir el consumo de agua

Las grandes compañías tecnológicas ya buscan alternativas para disminuir la huella hídrica de sus instalaciones.
Nvidia, uno de los principales fabricantes mundiales de chips para inteligencia artificial, aseguró en un informe publicado en junio que su nuevo sistema para diseñar y gestionar centros de datos de IA, denominado DSX, podría prácticamente eliminar el consumo de agua en determinadas instalaciones.
La propuesta se basa en sistemas de refrigeración en circuito cerrado, en los que un líquido circula directamente por los servidores y se aproxima lo máximo posible a los chips, algunos de los cuales pueden superar los 80 °C.
Pero reducir el consumo de agua no es tan sencillo.
Existe una relación entre el agua utilizada para refrigeración y la cantidad de electricidad necesaria para mantener los equipos a una temperatura adecuada.
Andy Masley, investigador independiente especializado en inteligencia artificial y centros de datos, explicó que reducir el uso de agua puede incrementar las necesidades energéticas, debido a que el líquido que circula por sistemas cerrados también debe ser enfriado.
Refrigerar con menos agua también tiene un costo
Una de las estrategias de Nvidia consiste en permitir que el líquido de refrigeración ingrese a los servidores a una temperatura superior a la utilizada habitualmente por otros sistemas.
La compañía trabaja con temperaturas de hasta 45 °C, mientras que muchos sistemas de circuito cerrado operaban alrededor de los 32 °C en 2024, según el Uptime Institute.
Al utilizar un líquido más caliente, Nvidia puede reducir la necesidad de emplear aire frío durante buena parte del año.
Josh Parker, responsable de sostenibilidad de Nvidia, señaló que en muchas circunstancias pueden utilizarse simplemente ventiladores para mover el aire, aunque en determinados escenarios es necesario combinar diferentes métodos de refrigeración.
Las condiciones climáticas también son determinantes. En lugares con temperaturas extremadamente altas o durante olas de calor, los centros de datos pueden necesitar sistemas adicionales de refrigeración por aire o incluso mecanismos de enfriamiento por evaporación.
Las grandes tecnológicas buscan soluciones

Microsoft, Amazon Web Services (AWS) y Meta también informaron que utilizan sistemas de refrigeración en circuito cerrado y sostienen que estos mecanismos pueden evitar pérdidas netas de agua.
No obstante, el crecimiento de sus operaciones ha significado un aumento del consumo.
Microsoft y AWS, dos de los principales proveedores mundiales de servicios de computación en la nube, utilizaron conjuntamente más agua entre 2022 y 2025, en paralelo con la expansión de sus centros de datos.
Al mismo tiempo, ambas compañías mejoraron su eficiencia en el uso del recurso: Microsoft en un 25 % y AWS en un 37 %, de acuerdo con sus respectivos informes de sostenibilidad.
Las comparaciones, sin embargo, no son sencillas.
Actualmente no existe un estándar único para que las compañías del sector informen de manera homogénea sobre su desempeño ambiental, social y de gobernanza.
La presión ambiental también alcanza a SpaceX

La expansión de la inteligencia artificial ha llevado a nuevos actores a participar en la construcción y operación de centros de datos.
SpaceX, la compañía de Elon Musk, se convirtió en un operador relevante de estas instalaciones después de adquirir su empresa de inteligencia artificial xAI. Sin embargo, SpaceX no ha publicado un informe ESG.
En junio, la agencia de calificación MSCI otorgó a SpaceX su peor puntuación ESG.
Para Shaolei Ren, profesor de ingeniería de la Universidad de California, Riverside, existe además un problema económico: el agua suele ser considerablemente más barata que la electricidad.
Por esa razón, las empresas pueden tener menos incentivos financieros para reducir su consumo de agua exclusivamente por razones de costos.
La presión puede llegar, entonces, desde otro frente: la opinión pública.
La creciente oposición a la instalación de centros de datos en diferentes zonas de Estados Unidos ha convertido el consumo de agua en uno de los principales argumentos de las comunidades que cuestionan estos proyectos.
El reto de modernizar los centros de datos

Otro obstáculo es el costo de adaptar las instalaciones existentes a tecnologías de refrigeración más eficientes.
Sin embargo, los centros de datos antiguos suelen ser más pequeños y menos potentes que las enormes instalaciones que actualmente se construyen para atender la demanda de inteligencia artificial.
Eso significa que, desde su diseño, los nuevos centros pueden incorporar sistemas de refrigeración más eficientes y adecuados para manejar mayores cargas informáticas.
Minh K. Le, responsable de investigación sobre centros de datos e hidrógeno en Rystad Energy, señala precisamente esta diferencia como uno de los factores que deben tenerse en cuenta al comparar instalaciones.
El verdadero consumo de agua es aún mayor
El agua utilizada directamente para refrigerar los servidores representa solo una parte de la huella hídrica de la inteligencia artificial.
El funcionamiento de los centros de datos requiere enormes cantidades de electricidad, cuya generación también puede demandar agua.
A esto se suma el recurso utilizado durante la fabricación de los chips, servidores y demás componentes tecnológicos necesarios para construir estas instalaciones.
En Estados Unidos, el consumo indirecto de agua asociado con los centros de datos puede llegar a ser el doble del utilizado directamente por las propias instalaciones.
El desafío, por tanto, no consiste únicamente en conseguir centros de datos que consuman menos agua.
El verdadero reto será lograr que el crecimiento de la inteligencia artificial sea compatible con la disponibilidad de un recurso cada vez más estratégico: el agua.



