El presidente derrota a Flávio Bolsonaro en una remontada histórica
El mandatario obtuvo el 51,79 % de los votos válidos frente al 48,21 % de su rival. Su victoria revirtió el resultado de la primera vuelta, en una elección marcada por la polarización política y las controversias sobre el proceso electoral.

Luiz Inácio Lula da Silva, líder del Partido de los Trabajadores (PT), ganó la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de Brasil, celebradas el 25 de octubre de 2026, y fue reelegido para un cuarto mandato. El mandatario obtuvo 64,2 millones de votos, equivalentes al 51,79 % de los sufragios válidos, frente a los 59,8 millones (48,21 %) del senador Flávio Bolsonaro, candidato del Partido Liberal (PL).
El resultado constituye una remontada histórica: por primera vez desde el retorno de la democracia en Brasil, en 1985, un candidato que quedó en segundo lugar en la primera vuelta logró superar a su rival en la segunda. En la primera ronda, celebrada el 4 de octubre, Flávio Bolsonaro había obtenido el 47,03 % de los votos válidos, mientras Lula alcanzó el 45,16 %.
La diferencia final fue de aproximadamente 4,43 millones de votos. Lula asumirá su nuevo mandato el 5 de enero de 2027, según el calendario anunciado por las autoridades brasileñas. Su victoria le permitirá continuar en el poder durante un nuevo periodo, aunque deberá gobernar en un escenario político condicionado por una oposición fortalecida en el Congreso.
Una campaña marcada por la polarización

Después de quedar por detrás de su rival en la primera vuelta, Lula modificó su estrategia electoral y reforzó la movilización de sus seguidores en las calles y las redes sociales. La campaña también buscó reducir la abstención, que pasó del 21,08 % en la primera ronda a cerca del 19,2 % en la segunda.
El dirigente del PT centró buena parte de sus críticas en la gestión del expresidente Jair Bolsonaro, padre de su rival, quien gobernó Brasil entre 2019 y 2022. Lula advirtió sobre los posibles efectos de un gobierno de Flávio Bolsonaro y vinculó sus propuestas económicas con las políticas de ajuste impulsadas por el presidente argentino Javier Milei.
El mandatario también cuestionó la cercanía política de su adversario con el presidente estadounidense Donald Trump y defendió la autonomía de Brasil frente a las presiones externas. Durante su campaña, Lula sostuvo que el país debía preservar su soberanía y evitar cualquier subordinación a intereses extranjeros.
Por su parte, Flávio Bolsonaro, quien recibió el respaldo político de su padre, centró su campaña en disputar el apoyo de los sectores conservadores y cuestionar la gestión del actual mandatario. La contienda estuvo marcada por la confrontación entre ambos sectores y por las diferencias sobre el rumbo económico y político del país.
Controversia por la ampliación del horario de votación

La jornada electoral también estuvo marcada por una decisión judicial que permitió extender hasta las 19:00 el horario de votación en los lugares donde las urnas todavía permanecían abiertas. La medida fue adoptada por el magistrado Cristiano Zanin, del Supremo Tribunal Federal, ante las dificultades de transporte y los problemas que afectaron el desplazamiento de votantes en varias regiones.
La decisión generó cuestionamientos por sus implicaciones técnicas y operativas. El presidente del Tribunal Superior Electoral (TSE), Kassio Nunes Marques, señaló que la ampliación obligó a realizar ajustes en los procedimientos de recepción y procesamiento de los resultados.
Según el balance presentado por el organismo electoral, la situación exigió coordinación adicional para garantizar el funcionamiento de los sistemas y la seguridad de los centros de votación. La controversia adquirió relevancia política debido a la estrecha diferencia entre los dos candidatos.

Nunes Marques, quien también integra el Supremo Tribunal Federal y fue nominado para ese cargo por Jair Bolsonaro en 2020, felicitó a los candidatos y destacó la participación ciudadana y el trabajo de las autoridades electorales.
Por su parte, el presidente del Supremo Tribunal Federal, Edson Fachin, llamó a respetar la voluntad expresada en las urnas y a promover la serenidad después de la contienda. El magistrado subrayó la importancia de preservar las instituciones democráticas y construir acuerdos frente a los desafíos del país.
Flávio Bolsonaro cuestiona el resultado

Tras la derrota, Flávio Bolsonaro cuestionó la legitimidad del proceso electoral y anunció que buscaría impugnar los resultados. Sus objeciones se centraron, entre otros asuntos, en la decisión judicial que permitió ampliar el horario de votación.
Sin embargo, la victoria de Lula fue anunciada oficialmente por el Tribunal Superior Electoral, que confirmó el resultado nacional. La diferencia de más de cuatro millones de votos constituye el dato central de una elección que reflejó la persistente división política de Brasil.
El resultado también tiene repercusiones regionales, en un contexto latinoamericano marcado por el avance de sectores ultra conservadores y por las diferencias entre los gobiernos de la región sobre economía, seguridad y relaciones internacionales.
Con su cuarto mandato presidencial, Lula afrontará el desafío de gobernar un país profundamente polarizado y de construir apoyos legislativos para desarrollar su agenda. La victoria le garantiza la continuidad en el Ejecutivo, pero no elimina las tensiones políticas que marcaron la campaña ni las dificultades para alcanzar consensos en el Congreso.



