Con cerca del 30 % de su suelo degradado y el 40 % en riesgo de salinización, Colombia enfrenta una crisis silenciosa que amenaza los medios de vida de millones de personas. En el marco del Día Mundial de Lucha contra la Desertificación y la Sequía, el país se convierte en sede global del llamado urgente a restaurar la tierra y proteger el futuro.
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Colombia se convirtió hoy en el centro de atención mundial en la lucha contra la desertificación y la sequía, al ser el anfitrión oficial de la conmemoración global impulsada por la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (CNULD), bajo el lema “Restaurar la tierra. Generar oportunidades”. El evento pone de relieve una problemática creciente que, según expertos, compromete seriamente la seguridad alimentaria, la biodiversidad y la estabilidad económica del país.
Actualmente, cerca del 30 % del suelo colombiano presenta algún nivel de degradación y el 40 % es vulnerable a la salinización, afectando directamente los medios de vida de al menos uno de cada diez ciudadanos. La ministra de Ambiente, Lena Estrada, advirtió sobre la gravedad del fenómeno: “En 2011-2012 el país tenía un 17 % de su territorio en proceso de desertificación; hoy ya es el 25 %. El incremento es alarmante y requiere acción inmediata”.
Costos globales y oportunidades regionales
Según cifras recientes de la CNULD, la degradación del suelo y la sequía generan pérdidas por 878.000 millones de dólares al año a nivel mundial. Sin embargo, la restauración de 1.000 millones de hectáreas podría significar beneficios por hasta 1,8 billones de dólares anuales.

América Latina y el Caribe representan el 14 % de las tierras degradadas del planeta, pero también una gran oportunidad para la acción. “La región puede liderar la economía global de la restauración, con más de 200 millones de hectáreas comprometidas para ser rehabilitadas, gracias al trabajo conjunto con comunidades locales, pueblos indígenas y el sector privado”, explicó Andrea Meza, directora ejecutiva de la CNULD.
Compromisos y avances en Colombia
Colombia no parte de cero. El país trabaja en la restauración de más de 560.000 hectáreas de tierra y ha consolidado varios instrumentos de política pública, entre ellos:
- El Plan de Acción Nacional de Lucha contra la Desertificación y la Sequía, que será actualizado este año.
- El Programa para la Conservación y Restauración del Bosque Seco Tropical.
- La Política para la Gestión Sostenible del Suelo.
- Las metas de degradación neutral del suelo.

“Estos mecanismos se articulan con autoridades ambientales regionales y la participación activa de agricultores, científicos y sociedad civil, especialmente en la restauración de cuencas hidrográficas y la promoción de prácticas sostenibles como el cultivo de café y la ganadería regenerativa”, detalló la ministra Lena Estrada.
Restaurar antes de que sea tarde
Una de las claves para frenar la desertificación es actuar en las fases iniciales del proceso. “Cuando la degradación es leve o moderada, el suelo aún puede regenerarse mediante soluciones basadas en la naturaleza: fertilización pasiva, uso de abonos verdes o tecnologías de riego adaptadas son algunas estrategias viables y de bajo costo”, agregó Estrada.
Desde la CNULD, Meza también resaltó el enfoque de justicia ambiental: “Restaurar la tierra es un imperativo ético. Es fundamental para la paz, la democracia y la prosperidad. Aplaudimos el compromiso de Colombia al situar la salud del suelo en el corazón de su agenda de desarrollo, clima y biodiversidad”.
La tierra como base de futuro

Durante el Foro Global de la Tierra, que se celebra esta semana en Bogotá, la ministra de Agricultura, Martha Carvajalino, enfatizó que “la distribución equitativa de la tierra no basta; debemos sanar nuestros suelos. La restauración es la base de la seguridad alimentaria, los empleos verdes y la justicia climática”.
Con una visión alineada, Meza concluyó: “Invertir en la gestión sostenible de la tierra es invertir en resiliencia, dignidad y futuro para las generaciones presentes y venideras”.