Taxistas en Bogotá enfrentan creciente inseguridad: zonas críticas, robos y falta de apoyo institucional

El gremio de taxistas en Bogotá vive una crisis de seguridad. Con una exposición constante a robos, agresiones e incluso homicidios, los conductores de servicio público denuncian que su labor se ha convertido en una de las más peligrosas de la ciudad. A pesar de prestar un servicio esencial, aseguran no contar con rutas seguras ni acompañamiento institucional suficiente, especialmente en horarios nocturnos.

Las zonas más peligrosas para los taxistas en Bogotá

De acuerdo con testimonios del gremio, hay sectores que representan un riesgo elevado para quienes conducen taxi. Entre los puntos más críticos se encuentran:

  • María Paz y Patio Bonito (Kennedy): líderes en reportes de asaltos y agresiones, especialmente en horas de la noche.
  • Suba Bilbao: las zonas periféricas de esta localidad son señaladas por su alta inseguridad.
  • Ciudad Bolívar: sectores como El Paraíso y La Estrellita se mencionan frecuentemente por casos de robo con violencia.
  • Centro (Sexta con Décima): lugar identificado por el rompimiento de vidrios para hurtar pertenencias dentro del vehículo.
  • Bosa y Usme: presentan múltiples casos de hurtos en zonas de difícil acceso, con alta reincidencia de ataques a conductores.

Inseguridad compartida: medidas de autoprotección

La inseguridad no solo afecta al gremio de taxistas, sino también a los usuarios del servicio. Como respuesta, muchos conductores han adoptado medidas de autoprotección: evitar callejones o zonas oscuras, detenerse en espacios abiertos y seguros, y desconfiar de solicitudes por aplicaciones con perfiles sospechosos.

En los últimos meses ha aumentado el uso de plataformas digitales para cometer robos, donde delincuentes crean cuentas falsas para abordar taxis y despojarlos de sus pertenencias o incluso del vehículo.

Trabajo diurno y crisis económica

Por miedo a ser víctimas de la delincuencia, un gran número de taxistas ha optado por trabajar únicamente en horario diurno. Sin embargo, esta decisión ha generado una disminución en sus ingresos, agravada por la saturación del parque automotor y la baja demanda del servicio.

Frente a este panorama, los conductores afirman que han tenido que improvisar estrategias de coordinación entre ellos para alertarse sobre zonas peligrosas y mantenerse comunicados durante sus recorridos.

La situación pone en evidencia la necesidad urgente de políticas de seguridad claras y efectivas que protejan tanto a los taxistas como a los ciudadanos que diariamente utilizan este medio de transporte en Bogotá.