¿Resfriado o alergia? Cómo diferenciarlos y qué tratamiento seguir

Mucosidad persistente, picor de ojos, estornudos o malestar general. Con la llegada de los cambios bruscos de temperatura, estas señales pueden despertar la duda: ¿se trata de un resfriado común o de una alergia? Aunque los síntomas son similares, su origen y tratamiento difieren notablemente.

El resfriado común es una infección leve de las vías respiratorias, causada por virus como el rinovirus. Se transmite de persona a persona, especialmente a través de las gotitas expulsadas al toser o estornudar, e incluso por contacto con las manos. Suele comenzar en la nariz y, en algunos casos, avanzar hasta los bronquios. Los adultos pueden padecer entre dos y cinco catarros al año, cifra que aumenta en los niños, especialmente al empezar el colegio o la guardería.

En contraste, la alergia es una respuesta exagerada del sistema inmunológico frente a agentes habitualmente inofensivos, como el polen, los ácaros del polvo, ciertos alimentos, medicamentos, o incluso picaduras de insectos. El problema no es la intensidad de la respuesta inmunitaria, sino el desencadenante, que no supone una amenaza para la mayoría de las personas.

Diferencias clave entre alergia y resfriado

Una de las principales diferencias está en la duración y el patrón de aparición de los síntomas. Mientras que el catarro suele manifestarse de forma repentina y mejora en aproximadamente 15 días, la alergia se presenta de manera recurrente y puede prolongarse durante semanas.

También hay síntomas distintivos. El resfriado puede producir fiebre, dolor muscular y una sensación general de cansancio. En la alergia, en cambio, predomina el picor intenso en nariz, garganta o paladar, y la mucosidad suele ser clara y acuosa. La fiebre, por lo general, está ausente, aunque la fatiga puede presentarse por la persistencia de los síntomas.

La Sociedad Española de Inmunología Clínica, Alergología y Asma Pediátrica (Seicap) destaca el picor nasal

Es clave considerar el picor nasal como un signo diferenciador importante. En los resfriados, este es leve, mientras que en la rinitis alérgica es intenso, constante y molesto. Además, si los síntomas persisten por más de cuatro días a la semana durante al menos cuatro semanas, es probable que se trate de una alergia.

Otros signos que apuntan a una alergia incluyen estornudos en ráfaga, lagrimeo, enrojecimiento ocular (conjuntivitis alérgica) y tos provocada por mucosidades que bajan por la garganta. En algunos casos, también pueden aparecer síntomas respiratorios compatibles con el asma.

Tratamiento para el resfriado y la alergia

El tratamiento también marca una gran diferencia. El resfriado, al ser causado por un virus, no requiere antibióticos. Se recomienda aliviar los síntomas con analgésicos como el paracetamol o el ibuprofeno, hacer vahos con vapor de agua, aplicar suero fisiológico o agua con sal en la nariz, hidratarse bien y evitar el tabaco.

En el caso de las alergias, el tratamiento se basa en antihistamínicos, descongestionantes, colirios antialérgicos y corticosteroides nasales. Estas sustancias ayudan a reducir la inflamación y aliviar los síntomas, pero el primer paso siempre será intentar evitar el alérgeno causante.

No obstante, evitar el alérgeno no siempre es fácil. Si la alergia es a los ácaros del polvo, se recomienda extremar la limpieza en casa, usar aspiradora con filtro HEPA, eliminar alfombras, moquetas y cortinas, especialmente en los dormitorios. Si el problema es el polen, lo ideal es evitar salidas al campo en días soleados y con viento, cerrar ventanas después de limpiar, usar gafas de sol y filtros antipolen.

Tipos de alergias más comunes

Existen cuatro tipos principales de alergias: respiratorias, alimentarias, medicamentosas y por picadura de insectos. Las más frecuentes son las respiratorias, en particular la alergia a los ácaros del polvo, que proliferan en ambientes húmedos y costeros. “Los tenemos todo el año, y sobre todo en casa, en la habitación, concretamente en la cama”, advertía alergóloga Ángela Meijide, de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC).

Conclusión

Distinguir entre un resfriado y una alergia no siempre es fácil, pero prestar atención a la duración de los síntomas, la presencia o ausencia de fiebre, y la intensidad del picor nasal puede ayudar a esclarecer el diagnóstico. En cualquier caso, ante síntomas persistentes, lo más recomendable es consultar con un profesional de salud para recibir el tratamiento adecuado.