Un ‘vasito de agua’ del río Bogotá

Salto del Tequendama. A la carga contaminante que arrastra el río, se le suma una carga poética. – Foto: Camilo Sánchez Moreno

Luisa Barrero, bogotana de 28 años, ingeniera ambiental, candidata a magíster en Gestión Integrada del Recurso Hídrico, y Camilo Sánchez, también bogotano de 33 años, publicista, magíster en Comunicación Social y fotógrafo independiente, realizaron un recorrido por el río Bogotá desde su nacimiento en el páramo Guacheneque, en Villapinzón, hasta su desembocadura en el río Magdalena en Girardot, Cundinamarca.

El recorrido lo denominaron ‘Vasito de río’, el cual realizaron en tres etapas, todas en motocicleta. Desde su nacimiento, en Villapinzón, hasta el Puente del Común, en Chía; de allí, al salto del Tequendama en Soacha y de ahí hasta su desembocadura en el río Magdalena, en Girardot.

Durante el recorrido realizaron 12 paradas, lugares previamente establecidos, en donde extrajeron en compañía de residentes de cada sector un vaso con agua del caudal del río.

Un parámetro físico a la vista de todos, el color del agua, es un simple indicador de lo contaminado que está el río. Se ve en las fotografías: el color va cambiando desde el comienzo del recorrido”, manifestó Luisa Barrero al portal Semana.

Una experiencia inolvidable. Llegar a cada sitio, esperar a que alguien pasara y pedir apoyo, recibir un ‘no’ o una sonrisa, buscar ayuda. Fue una oportunidad para conectar con la gente”, no solo fue un dibujo del paisaje ecológico del río, también de su paisaje social”, indicó Camilo Sánchez.

Fuente: Semana

GALERIA:

Nacimiento. En esa fuente de agua, con la forma del mapa de Colombia, está la pureza, que representa el vaso transparente. – Foto: Camilo Sánchez Moreno

Salida de Villapinzón. Desde el primer municipio, se puede ver el agua totalmente negra. – Foto: Camilo Sánchez Moreno
Suesca. La persona que nos brindó el ‘vasito de río’ estaba haciendo turismo, actividad que caracteriza este lugar. – Foto: Camilo Sánchez Moreno
Gachancipá. Después de mucho tiempo de espera, un niño que iba caminando apareció y nos ofreció el ‘vasito de río. – Foto: Camilo Sánchez Moreno
Soacha. La espuma es evidencia de detergentes y metales pesados. – Foto: Camilo Sánchez Moreno
Salto del Tequendama. A la carga contaminante que arrastra el río, se le suma una carga poética. – Foto: Camilo Sánchez Moreno
Desembocadura. Las aguas negras se funden con las más amarillas del río Magdalena. – Foto: Camilo Sánchez Moreno