La CAR advirtió que las llantas usadas mal dispuestas pueden contaminar el aire, favorecer la propagación de enfermedades, obstruir sistemas de drenaje y agravar incendios e inundaciones en Cundinamarca.

La disposición inadecuada de llantas fuera de uso se ha convertido en un problema ambiental y de salud pública que preocupa a las autoridades de Cundinamarca. La Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) alertó que abandonar, quemar o almacenar incorrectamente estos residuos puede generar contaminación atmosférica, facilitar la proliferación de mosquitos transmisores de enfermedades y aumentar el riesgo de inundaciones durante las temporadas de lluvia.
Como parte de la Ruta de Preparación Climática, la entidad reforzó las acciones de inspección, control y vigilancia en los municipios de su jurisdicción para prevenir el manejo irregular de llantas usadas y verificar que talleres, montallantas, distribuidores, empresas de transporte y gestores ambientales cumplan con la normativa vigente.
Más del 85 % de las llantas está compuesto por hidrocarburos

De acuerdo con la CAR, más del 85 % de la composición de una llanta corresponde a hidrocarburos, materiales que al ser sometidos a altas temperaturas liberan contaminantes altamente nocivos para el ambiente y la salud.
Entre las sustancias emitidas durante la quema se encuentran material particulado, monóxido de carbono, óxidos de nitrógeno y azufre, compuestos orgánicos volátiles e hidrocarburos aromáticos, varios de ellos asociados con enfermedades respiratorias y con potencial cancerígeno.
El riesgo es mayor cuando las llantas son utilizadas como combustible en hornos artesanales para la producción de panela o en procesos industriales informales que carecen de controles ambientales. En estos casos, las emisiones pueden extenderse hacia viviendas, cultivos, cuerpos de agua y zonas de trabajo, afectando a las comunidades cercanas.
“Debido a los materiales de los que están hechas, las llantas de vehículos, motocicletas y bicicletas que son dadas de baja requieren una gestión ambiental adecuada para prevenir impactos negativos sobre el ambiente y la salud pública”, afirmó Alberto Acero Aguirre, director operativo de la Subdirección de Autoridad Ambiental de la CAR.
Criaderos de mosquitos transmisores de enfermedades

Otro de los riesgos identificados por la autoridad ambiental es la acumulación de agua lluvia en el interior de las llantas abandonadas.
Su estructura permite almacenar agua durante largos periodos, convirtiéndolas en criaderos ideales para mosquitos que transmiten enfermedades como dengue, zika y chikunguña.
Además, el almacenamiento prolongado de estos residuos favorece la presencia de roedores y otros vectores, incrementando los riesgos sanitarios tanto en zonas urbanas como rurales.
“Como si esto fuera poco, el almacenamiento inadecuado a la intemperie de las llantas usadas favorece la acumulación de agua lluvia en su interior, convirtiéndolas en criaderos de mosquitos transmisores de enfermedades como dengue, zika y chikunguña, además de propiciar la presencia de roedores y otros vectores”, agregó Acero Aguirre.
Pueden provocar inundaciones
La CAR también advirtió que las llantas abandonadas en alcantarillas, canales, quebradas y sistemas de drenaje pueden impedir el flujo normal del agua.
Durante las temporadas de lluvias, estos bloqueos aumentan la probabilidad de encharcamientos, desbordamientos e inundaciones, especialmente cuando se combinan con basuras, escombros y otros residuos sólidos.
En ríos, humedales y quebradas, estos elementos también alteran los ecosistemas acuáticos, mientras que su abandono en calles, separadores viales y lotes desocupados deteriora el paisaje y genera ocupación indebida del espacio público.
Operativos de control en Cundinamarca

Los equipos técnicos de la CAR adelantan operativos en diferentes municipios para verificar que los establecimientos dedicados al mantenimiento de vehículos cumplan con los requisitos legales para el almacenamiento, transporte, aprovechamiento y disposición final de las llantas usadas.
Durante las visitas se revisan permisos, registros y autorizaciones ambientales, así como el cumplimiento de la Resolución 1326 de 2017, expedida por el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, que regula los sistemas de recolección selectiva y gestión ambiental de estos residuos.
Aunque las llantas usadas no están clasificadas como residuos peligrosos, la normativa establece que deben ser manejadas mediante sistemas autorizados para evitar impactos ambientales.
Economía circular: una alternativa para aprovechar las llantas

La autoridad ambiental recordó que las llantas fuera de uso pueden convertirse en materia prima para diferentes procesos de economía circular.
Cuando son entregadas a gestores autorizados, pueden transformarse en materiales para construcción, superficies deportivas, mobiliario urbano, obras de control de erosión, artesanías y otros productos que permiten recuperar recursos y reducir la cantidad de residuos abandonados.
Por esta razón, la CAR recomendó a ciudadanos, talleres, montallantas, distribuidores y empresas de transporte no entregar estos residuos a recolectores informales ni abandonarlos en calles, zonas verdes, lotes baldíos o fuentes hídricas.
La entidad insistió en que las llantas deben depositarse únicamente en puntos de recolección autorizados o entregarse a gestores registrados.
Llamado de la CAR
La autoridad ambiental reiteró que la disposición adecuada de las llantas usadas es una responsabilidad compartida entre ciudadanos, generadores y gestores ambientales.
“Como autoridad ambiental hemos fortalecido nuestras acciones de control y vigilancia para que se aplique de manera integral la normatividad vigente, pues la adecuada disposición de estos elementos es una responsabilidad compartida por generadores y gestores del territorio”, concluyó Alberto Acero Aguirre.
La CAR enfatizó que un manejo responsable de estos residuos contribuye a reducir la contaminación del aire, prevenir enfermedades transmitidas por vectores, disminuir el riesgo de incendios e inundaciones y proteger los ecosistemas y la salud de las comunidades en Cundinamarca.



