La unidimencionalidad humana, en un mundo unidimencional

 

Por Mariano Sierra S.

El hombre unidimensional difunde lo superficial donde la profundidad se pierde entre matices oscuros y el simplismo sin sentido, perdiendo si capacidad crítica y la praxis que lo define de la actividad productiva y la realidad histórica.

Una sociedad obsesionada por el consumismo, la seducción y la inteligencia artificial se subsume en una sociedad inauténtica, liquida, pasiva que obedece a todo mandato, pasando al mundo del yo, lejos de la esfera pública. Este paso la ubica dentro del esclavismo moderno como instrumento del horror, de la incapacidad, de una oposición marginal que pierde todo sentido de juicio, de objetividad, de crítica, bajo el caparazón de un espíritu vacío, vulgarizando su devenir de libertad, para alinearse en un dejar pasar, confinado a ser en solitario parte del ejercito social del sistema, ajeno a la transformación del ser, sin un perfil fenomenológico.

La fenomenología de la sociedad moderna vive una carencia de identidad y participación social, cuya idea genera variables que deslucen por su incoherencia que le ofrece el devenir histórico. Seres enigmáticos construyen pensamientos de su propio mundo, en medio de las múltiples proyecciones provenientes de una realidad asfixiante que se llama nuda vida, llena de indiferencia y abstracciones, cuyos egos despliegan indecisiones.

Marc-Antonie Mathieu – SENS

Necesitamos ser nosotros, más allá de nosotros mismos, que nos hagamos un solo mundo para luchar juntos en medio de una realidad que no podemos aislar. Hoy nuestra sociedad vive un gran desnivel social, esto es, que se evoluciona desatendiendo la historia y sus visiones que nos hacen indiferentes. Convivimos en una esfera privada donde el egoísmo se concentra a vivir en contextos codiciosos unidimensionales, mientras las catástrofes subsumen la vida.

La unidireccionalidad humana, desde siempre ha traspasado las barreras de un espectro donde la irracionalidad hace olvidar los ideales que han dejado en su paso patologías cuyos matices que las avivan de las semejanzas, visualizan otros asimétricos umbrales que sobresalen sobre sus siquis. Somos dados a manejar con voracidad nuestra una dimensión que nos deprime al unísono de una filosofía de la vida que dejo expandir tiranías en un yo que naufraga sin esperanza.

Saberes enseñan que los errores y horrores que se apoderan del destino fraguando actos de convivencia colonial, nos aleja de nuestra soberanía y nuestro convivir como sociedad de paz, rompen la dicotomía absurda que impide seguir creciendo como una patria del conocimiento, la verdad y la justicia., bajo la concepción de una conciencia que nos identifica con el quehacer social y político de la revolución del cambio, que desafecte los nudos imaginarios de una libertad engañosa.

Marc-Antonie Mathieu – SENS

Un mundo unidimensional es aquel donde pervive el individualismo, propio creador de metas y falsas ilusiones que se juntan para crear pilares de oposición, bajo señales de injerencia social. Esto es, que otros dominios nos controlen bajo la estela de manipulación política y social entretejiendo entrampamientos propios de culturas políticas de terror que aplican compulsiones de muerte. Y quienes ejercen todo tipo de compulsiones son aquellos desadaptados que no pueden controlar sus emociones. Bien lo dice un estudioso de estos seres “…según la raíz del delito queda siempre sumergida en el misterio del origen del hombre…” El hombre es un enigma en lo social y en lo político, por ello debemos estar precisos en quien nos va a gobernar.

La sociedad unidimensional rompe con los principios de avanzada. Creando falsas expectativas de libertad y bienestar, al tenor de perder la capacidad de pensar y de controlar sus emociones por demás llenas de engaños y mentiras. Un mundo unidimensional, es un mundo donde pervive un individualismo represivo, creador de seducciones y falsas ilusiones que se caracterizan por carecer de sentido crítico, por contener pilares de opresión, alimentando la indignación social y el caos espiritual.

Por lo general convive en unidades cerradas, bajo planos ideológicos donde priman las diferencias irracionales. La unidimención humana conlleva a presentntar facetas de personalidad agresivas bajo esquemas artificiales de vida, al entorno de opulencias que oprimen, predominando estados conflictivos dando vida a un totalitarismo. El unidimencionalismo es una categoría de ser que carece de profundidad humana, cuyo proceso evolutivo se estanca en su devenir, perdiendo toda capacidad de ideas, falta de motivaciones, al tenor que no cohabita ninguna gestión productiva. Solo un fascismo destructor.

Marc-Antonie Mathieu – SENS

Por encima de emociones y pasiones desenfrenadas llenas de epítetos acres, está el dialogo con quienes profesan y mantienen un orden social para confrontar las desavenencias y allegar la mano y el pensar de la esperanza en un mundo donde la fragilidad no se detiene, quedando solo el compromiso de un mundo donde la filosofía del amor rompe toda ideología en contraste, porque carece de principios donde la naturaleza humana busca procesos de transformación. Bien lo decía el pensador “…La tierra ofrece lo suficiente como para satisfacer lo que el hombre necesita…” Pero hoy la necesidad es la codicia que desde inmemoriales tiempos ha venido sembrando odios, corrupción, divisionismo y destrucción.

Lutero y Calvino en su lucha por desatar nudos de indiferencia, ahondaron en sendos procesos, insistiendo que la maldad del hombre determina el oscurantismo político, social y religioso. Fueron estos hombres quienes le abrieron los ojos al mundo, alzando su voz acerca de la maldad humana. El camino de la vida ha sido un trasegar de rutas para encontrar la verdad en el otro y en el amor al prójimo. Se hace plural que hoy el hombre solo se le considere una superstición social y de estado, una expoliación lo invade, una herejía que separa y se enfrenta a la naturaleza y al hombre mismo, donde la falsa doctrina lidera nocivos verticales actos de disociación, que instrumentalizan los bienes de la naturaleza, bajo leyes corruptas de saqueo, que ponderan en manifiestos de propiedad sin títulos, creciendo el fortín codicioso producto de la invasión como medio adquisitivo.

Bajo equinoccios cósmicos el mundo ha venido dentro de una Genesis esquizofrénica de procesos multiculturales, donde dualidades de conductas, de deseos, de acuerdos, de manifiestos de gobierno crean un complejo de acertijos sin visos de gobernabilidad y mucho menos distantes de las realidades, que hacen que el mundo social y político vaya a la deriva. La incoherencia se bifurca y como se dice, “vamos de Herodes a Pilatos o del timbo al tambo”, cual brújula sin péndulos. Este gobernar perfilando odios, amenazas, es señal de un entramado mental, donde se pierde la lucides y la estabilidad emocional, permitiendo que se aviven toda clase de esclavismos, condición despreciable para un mundo donde la justicia debe marcar el paso firme. Cuando las virtudes están fuera de la voluntad humana, el hombre engrandece su crueldad, inclinadose a los placeres donde las brutales políticas potencializan sus actos de gobierno, y la justicia queda a la deriva de la condición humana y el derecho deja de ser la convivencia y la práctica de lo justo. Todo lo contrario, la legislación, las magistraturas y la filosofía de la justicia se abruma en los vicios de la criminalidad.

Marc-Antonie Mathieu – SENS

Un pueblo no puede ser víctima de su propio gobierno, de sus estructuras débiles como un terremoto, pues ellas están para salvaguardar la vida, la honra, la soberanía y la justicia social con sus bienes materiales y espirituales. Un contraste a una magnitud tan apocalíptica, un poder omnívoro así, solo le aviene una valiente y generosa manifestación de acción militar de obligación humana, si entendemos que las milicias están tan bien para ejercer la defensa del pueblo, sin importar de donde llega el ataque o conflicto.

Aquellos pensamientos y voluntades desenfrenadas vienen inspiradas por vacíos políticos que no entienden, pues sus intereses están por fuera de los límites de la gobernabilidad, inusuales del orden en la ejecución de la gestión social, esto es la antítesis cultural de la civilización y la geopolítica del mundo, que nos conduce sin propuestas en una mezcla simbólica de revolución y contrarrevolución, sin rutas de una política pública de choque. Solo las emociones fantoches acatando ordenes externas cual Sancho Panza en el mundo mágico del Quijote.

El pensamiento con sus ideas y la filosofía de la vida se hallan desenfrenados a raíz de la acción humana que no ha sabido comprender el mundo, y se deja llevar por sus percepciones codiciosas que endiosa con su proceder autónomo, dejando el orden institucional a la deriva a un no nacer como antítesis cultural del desarrollo. Con esta fenomenología, no es difícil entender como los valores se invierten en cuanto al manejo del estado y su poder político, dejando en claro la falta de comunicación con el pueblo. Dícese del metaverso dado a la democracia radical cuyos argumentos son tesis de la irracionalidad de la razón, confundiendo contradicciones con nuevos ordenes de contención social, para aplicar la justicia social que dé respuesta al pueblo para atender sus necesidades.

Marc-Antonie Mathieu – SENS

En los tiempos presentes de vivencia geopolítica, presa de los desvíos de los actos de los poderes imperiales, donde la convivencia nunca ha sido, esto es, está fuera de los acuerdos, de allí que la comunidad asuma su poder constitucional, expresando el ejercicio de la desobediencia civil. Esta apreciación es un argumento de primera línea que convoca así, para atendender la gestión pública, que el régimen desvía de la realidad y del marco de la función pública donde también apremia el latir de la excepción,

El país clama de la acción de la justicia, de la democracia, que han sido sustituidas por el gobierno del narcotráfico y el paramilitarismo, cuya observancia es evidente. Por ello cabe el deber de la desobediencia civil y otros argumentos para no atender la ley, en un régimen donde las libertades y la democracia perdieron su esencia. Pues la violación de los derechos, la invasión, una nueva colonización, despierta el interés de gobernar, entregando la soberanía por una presidencia, obtenida con fraude, robo, manipulación y todo tipo de vejámenes políticos, que por envergadura traspasa los limites humanos, hacen parte en su sentir, de un orden satánico-político.

Desviar la mirada de minerva, asoma una Colombia al borde de la decadencia bajo el fardo de derroches fantasiosos, cumulo de incongruencias que se contradicen de la filosofía de la gobernabilidad del orden institucionalidad de nuestra siempre soberana democracia que vive vulnerada en  medio compulsiones que salpica el devenir de tal manera la vida humana, que se hace un imposible cósmico describir la crueldad del mundo y más aún lograr entender que al decir de saberes, el desarrollo de un país se mide por la administración de su justicia. Entonces, como en tiempos presentes, podemos lograr ese desarrollo, si no hay justicia, si ella está al servicio de la impunidad, impunidad que traspasa fronteras.

Marc-Antonie Mathieu – SENS

El hombre como evolución trasciende, tiene esencia, razón, cognición, piensa pues está dotado de la naturaleza humana que lo aviva, que lo convoca a reaccionar ante los conflictos del mundo para emprender soluciones a los pueblos. Esto quiere decir que no podemos ser inmunes frente a la dicotomía existencial. Por ser hombres de acción social y política, estamos para hacer unidad social hombre y naturaleza y así llegar a dos alternativas: el humanismo y la humanidad. Actuar y pensar pervive hacia el carácter humanista y la relación social, combatientes de la represión, donde se veta la sociedad, se le domina con injustos procederes, con contradicciones que obligan a actuar al pueblo con su impulso de poder democrático en defensa de sus derechos. Hoy el pueblo no se encuentra representado, pues una ficción de gobierno se ha apoderado del mismo por encima de la ley violando todo un ordenamiento legitimo.

Hoy, como pueblo en ejercicio de poder, estamos ante los barbaros de la inconsciencia social y sus cadenas de ilusiones. Este carácter conduce a que el pueblo actúe ante esas elites de su existencia social, expresiones de derecha que llevan implícitos los intereses del hombre, poseyendo una naturaleza humana hostil. La tarea no es otra cosa que una simple denuncia, sino transformar el mundo y sus ideologías, desafiando revolucionariamente todo ideal traicionado.

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