Murciélagos revelan su secreto contra el cáncer: eliminan células dañadas antes de que muten

Su particular estrategia genética también estaría vinculada con la longevidad, la inmunidad y la resistencia a virus

Estudios científicos publicados en la revista Nature identificaron mecanismos genéticos en murciélagos longevos que podrían aportar nuevas pistas para prevenir el cáncer y comprender cómo estos animales envejecen sin desarrollar numerosas enfermedades asociadas con la edad.

Los murciélagos podrían tener una respuesta natural frente al cáncer muy diferente a la que durante décadas ha estudiado la ciencia. En lugar de depender exclusivamente de la reparación del ADN dañado, algunas especies longevas parecen recurrir a un mecanismo más drástico: eliminar las células dañadas antes de que puedan acumular mutaciones capaces de desencadenar tumores.

Esta es una de las principales conclusiones de un estudio publicado en la revista científica Nature, en el que investigadores analizaron los genomas de ocho especies de murciélagos y realizaron experimentos celulares en laboratorio.

Los resultados apuntan a la existencia de raíces genéticas comunes entre la inmunidad, la resistencia a los virus, la prevención del cáncer y la longevidad, características que podrían convertir a estos mamíferos en una fuente de información para futuras investigaciones médicas.

Un animal pequeño con una vida extraordinariamente larga

En términos generales, la biología establece una relación entre el tamaño corporal de los mamíferos, su esperanza de vida y su ritmo de envejecimiento. Los murciélagos, sin embargo, constituyen una notable excepción.

El murciélago marrón pequeño (Myotis lucifugus), por ejemplo, tiene aproximadamente el tamaño de un ratón de campo, pero puede alcanzar hasta 34 años de vida. Los pequeños roedores, en contraste, suelen tener una existencia considerablemente más corta.

El género Myotis reúne más de 139 especies distribuidas en seis continentes. Estos animales descienden de un antepasado común que vivió hace aproximadamente 33 millones de años y presentan esperanzas de vida que pueden ir desde unos siete hasta 42 años.

Juan Vázquez

“Pareciera ser que cada mamífero tiene su propia estrategia de longevidad e inmunidad, determinada por su historia evolutiva”, explicó el autor principal del estudio, Juan Vázquez, en un comunicado de la Universidad Estatal de Pensilvania.

El investigador sostiene que enfermedades relacionadas con el envejecimiento humano, como la pérdida muscular, los trastornos metabólicos y el cáncer, son problemas frente a los cuales los murciélagos han desarrollado adaptaciones durante millones de años.

Por esa razón, estudiar sus mecanismos biológicos podría ofrecer nuevas pistas para comprender enfermedades que afectan a las personas.

Genes que conectan inmunidad, virus y cáncer

Para investigar por qué los murciélagos consiguen vivir tanto tiempo, los científicos compararon los genomas de ocho especies y complementaron el análisis con estudios celulares.

Los resultados mostraron adaptaciones relacionadas con su capacidad para enfrentarse a diferentes tipos de virus.

Los murciélagos parecen haber desarrollado mecanismos particularmente eficaces para responder a virus de ADN, mientras que también cuentan con un sistema inmunitario flexible capaz de hacer frente a virus de ARN, que pueden evolucionar y mutar con mayor rapidez.

Entre estos últimos se encuentran virus responsables de enfermedades respiratorias como la gripe.

Elise Lauterbur

“Los distintos tipos de cambios genéticos podrían suponer una ventaja a la hora de responder a los retos que plantean los diferentes tipos de virus”, explicó Elise Lauterbur, coautora del estudio y profesora de biología evolutiva de la Universidad de Vermont.

Pero la investigación encontró algo todavía más relevante: los genes relacionados con el envejecimiento se superponen con genes que participan en la respuesta frente a virus y en la supresión de tumores.

Durante años, la longevidad, la inmunidad y la resistencia al cáncer se han estudiado como fenómenos relativamente independientes. El nuevo trabajo plantea que podrían estar conectados por mecanismos evolutivos comunes.

“Hemos descubierto que existe una gran presión evolutiva para desarrollar adaptaciones en los genes que se encuentran en la intersección entre la enfermedad, el cáncer y la longevidad”, afirmó Vázquez.

Según el investigador, este hallazgo abre una perspectiva diferente: en lugar de analizar cada enfermedad o proceso biológico de manera aislada, la ciencia podría concentrarse en los genes que participan simultáneamente en varios de ellos.

El secreto de los murciélagos para frenar los tumores

Uno de los aspectos más llamativos de la investigación está relacionado directamente con el cáncer.

Cuando una célula sufre daños en su ADN, el organismo tiene diferentes alternativas. Puede impedir que se produzca el daño, reparar el ADN afectado o eliminar la célula antes de que el problema pueda convertirse en una amenaza.

“Hay tres formas principales de detener el cáncer: se puede prevenir; se puede reparar el ADN dañado que podría dar lugar a mutaciones; o simplemente se puede eliminar todo lo que esté dañado”, explicó Vázquez.

Los murciélagos longevos parecen haber desarrollado una estrategia particularmente eficiente basada en esta última alternativa.

Cuando una célula presenta daños potencialmente peligrosos, el organismo puede eliminarla y reemplazarla por una nueva, reduciendo así la posibilidad de que una célula defectuosa sobreviva, acumule mutaciones y termine originando un tumor.

Este mecanismo no sería exclusivo de los murciélagos. Estrategias relacionadas con la eliminación de células dañadas también han sido identificadas en otros animales longevos, entre ellos los elefantes, las ratas topo desnudas y las ballenas boreales.

¿Podría servir para desarrollar nuevas terapias contra el cáncer?

Los investigadores consideran que comprender estos mecanismos podría contribuir, a largo plazo, al desarrollo de nuevas estrategias para combatir el cáncer y otras enfermedades asociadas con el envejecimiento.

La clave estaría en descubrir cómo activar o reforzar determinados mecanismos de vigilancia celular sin provocar un deterioro excesivo del sistema inmunitario.

Vázquez plantea que los murciélagos podrían ayudar a encontrar formas de combatir los tumores manteniendo las defensas del organismo en condiciones adecuadas, una posibilidad que también podría tener implicaciones para enfrentar otras situaciones de estrés biológico.

Sin embargo, los hallazgos no significan que exista actualmente un tratamiento contra el cáncer basado en los murciélagos. Se trata de investigación básica que permite identificar mecanismos biológicos que posteriormente deberán estudiarse en profundidad antes de determinar si pueden convertirse en aplicaciones médicas.

Murciélagos y virus: una relación biológica particular

La investigación también aporta elementos para comprender por qué los murciélagos pueden convivir con numerosos virus sin desarrollar las mismas enfermedades graves que pueden afectar a otros mamíferos.

Su sistema inmunitario parece haber evolucionado bajo una presión constante relacionada con la presencia de diferentes agentes infecciosos. Esa particular adaptación permite a estos animales controlar determinadas infecciones sin desencadenar necesariamente una respuesta inflamatoria excesiva.

Esta característica también ha despertado interés científico debido a que algunos virus presentes en poblaciones animales pueden, bajo determinadas circunstancias, saltar a otras especies.

Por ello, comprender cómo los murciélagos controlan las infecciones puede resultar relevante tanto para estudiar la longevidad y el cáncer como para investigar los mecanismos que intervienen en algunas enfermedades zoonóticas.

Una pista evolutiva para la medicina del futuro

El estudio publicado en Nature no presenta una fórmula inmediata contra el cáncer, pero sí plantea una idea de gran interés para la investigación biomédica: la longevidad, la inmunidad, la resistencia a los virus y la protección frente al cáncer podrían compartir mecanismos genéticos profundamente relacionados.

Los murciélagos, pese a su pequeño tamaño, han desarrollado durante millones de años estrategias biológicas que les permiten vivir mucho más de lo esperado para un mamífero de sus dimensiones.

Descubrir cómo funcionan esas estrategias podría ayudar a la ciencia a identificar nuevas formas de prevenir el daño celular, controlar enfermedades y comprender mejor el envejecimiento humano.

El verdadero valor de estos animales, por tanto, no estaría únicamente en su extraordinaria capacidad para volar o sobrevivir durante décadas, sino en la información que su evolución puede ofrecer sobre cómo mantener las células sanas durante más tiempo y evitar que los daños acumulados terminen convirtiéndose en enfermedad.