CAR almacena cerca de 300 mil metros cúbicos de agua para enfrentar el fenómeno de El Niño

La CAR activó un plan de prevención ante la alta probabilidad del fenómeno de El Niño, con 25 Bancos Municipales de Agua capaces de almacenar cerca de 300 mil metros cúbicos para enfrentar sequías, incendios forestales y el desabastecimiento hídrico.

Ante la alta probabilidad de consolidación del fenómeno de El Niño y los riesgos que representa para el abastecimiento de agua en el centro del país, la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) fortaleció una de sus principales estrategias de adaptación al cambio climático: los Bancos Municipales de Agua (BAMA), una infraestructura diseñada para almacenar agua durante las temporadas de lluvia y garantizar su disponibilidad en épocas de sequía.

La iniciativa busca reducir el impacto de la disminución de las precipitaciones, el aumento de las temperaturas, los incendios forestales y el estrés hídrico que podría presentarse en los próximos meses, luego de que el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (IDEAM) advirtiera que existe un 82 % de probabilidad de consolidación del fenómeno de El Niño, con efectos que podrían extenderse hasta comienzos de 2027.

CAR hace llamado a los alcaldes para prepararse

Frente a este panorama, la CAR instó a los alcaldes de su jurisdicción a activar planes de contingencia y fortalecer las estrategias de almacenamiento de agua lluvia.

El director técnico de Infraestructura Ambiental de la CAR, Yacir Ramírez, explicó que el llamado está dirigido a los 104 alcaldes de la jurisdicción y, de manera especial, a los 23 municipios que ya cuentan con Bancos Municipales de Agua.

“El cambio climático nos obliga a prepararnos antes de que ocurran las emergencias. Los BAMA representan precisamente esa capacidad de adaptación: almacenar agua en momentos de abundancia para poder responder cuando llegue la sequía”, afirmó el funcionario.

25 Bancos Municipales de Agua ya están en funcionamiento

Actualmente, la CAR cuenta con 25 Bancos Municipales de Agua, incluida la nueva estructura construida en Ráquira, próxima a entrar en operación.

En conjunto, estos sistemas tienen una capacidad cercana a 298.000 metros cúbicos de almacenamiento, distribuidos en municipios de Cundinamarca y Boyacá:

  • Pacho.
  • San Miguel de Sema.
  • Guachetá.
  • Jerusalén.
  • Granada.
  • Susa.
  • Pasca.
  • Caparrapí.
  • Silvania (2).
  • Pandi.
  • Tibacuy.
  • Buenavista.
  • Chiquinquirá (2).
  • Simijaca.
  • Guayabal de Síquima.
  • Nocaima.
  • Sasaima.
  • Caldas.
  • El Rosal.
  • Nimaima.
  • Saboyá (2).
  • Ráquira.

Estas obras permiten captar, regular y almacenar agua durante los periodos lluviosos para utilizarla cuando las fuentes hídricas disminuyen su caudal.

Infraestructura clave para enfrentar sequías e incendios

Los Bancos Municipales de Agua cumplen un papel estratégico en la gestión del riesgo y la adaptación al cambio climático, ya que permiten:

  • Garantizar reservas de agua durante temporadas de sequía.
  • Apoyar la atención de incendios forestales.
  • Reducir la presión sobre las fuentes abastecedoras.
  • Respaldar a los acueductos rurales.
  • Favorecer la regulación hídrica de las microcuencas.
  • Sostener las actividades agrícolas y pecuarias.
  • Fortalecer la capacidad de respuesta de los Consejos Municipales de Gestión del Riesgo de Desastres (CMGRD).

De acuerdo con la CAR, estas estructuras incrementan la resiliencia de las comunidades rurales frente a eventos climáticos extremos y permiten responder con mayor eficacia a las emergencias derivadas de la variabilidad climática.

Inversión supera los $21.000 millones

La segunda generación de Bancos Municipales de Agua fue desarrollada en 12 municipios, con una inversión superior a 21.241 millones de pesos.

Según la autoridad ambiental, estas obras benefician de manera directa e indirecta a cerca de 53.000 habitantes, fortaleciendo la seguridad hídrica en zonas rurales y apoyando la sostenibilidad de las actividades productivas.

Finalmente, el director técnico de Infraestructura Ambiental reiteró el llamado a las empresas de servicios públicos y a las administraciones municipales para fortalecer los programas de uso eficiente y ahorro del agua, además de implementar sistemas alternativos de abastecimiento que permitan anticiparse a los efectos del fenómeno de El Niño.

“La prevención es la mejor herramienta para enfrentar los efectos del cambio climático. Preparar hoy los sistemas de almacenamiento y optimizar el uso del recurso hídrico permitirá reducir los impactos que pueda generar el fenómeno de El Niño en los próximos meses”, concluyó Ramírez.