Descubren el “punto G” masculino: científicos identifican la zona más sensible del pene

Un estudio publicado en Andrology reveló que el llamado delta del frenillo concentra la mayor cantidad de terminaciones nerviosas del pene y podría redefinir la anatomía sexual masculina.

Un equipo internacional de investigadores identificó una región del pene que podría considerarse el equivalente masculino del conocido “punto G”. Se trata del delta del frenillo, una pequeña área triangular ubicada en la parte inferior del pene, entre el glande y el cuerpo, que concentra una extraordinaria cantidad de terminaciones nerviosas responsables de la sensibilidad sexual.

El hallazgo fue publicado en la revista Andrology, corresponde al estudio neuroanatómico más completo realizado hasta ahora sobre el pene humano y abre nuevas perspectivas para la medicina sexual, la urología y la cirugía reconstructiva.

El delta del frenillo: el nuevo centro del placer masculino

De acuerdo con la investigación, el delta del frenillo posee una compleja red de ramas nerviosas dorsales y perineales que se entrecruzan formando una estructura altamente especializada para la percepción del placer.

Los científicos encontraron una elevada concentración de haces nerviosos y receptores táctiles, conocidos como corpúsculos sensoriales, capaces de generar sensaciones intensamente placenteras durante la estimulación sexual.

Aunque esta región era conocida por algunos especialistas desde comienzos del siglo XXI, nunca había sido descrita con tanto detalle desde el punto de vista neuroanatómico.

El término “delta del frenillo” fue propuesto en 2001 por el investigador neozelandés Ken McGrath debido a su característica forma triangular, localizada entre las dos alas del glande. En su vértice se encuentra el frenillo, el pequeño pliegue de piel que une el prepucio con el pene.

La ciencia confirma lo que muchos hombres percibían

Dr. Alfonso Cepeda-Emiliani

La investigación fue dirigida por Alfonso Cepeda-Emiliani, de la Universidad de Santiago de Compostela, quien afirma que el estudio proporciona la primera demostración científica de que existe una región anatómica especializada en la sensibilidad sexual masculina.

Según los autores:

“Nuestro trabajo confirma científicamente la existencia de una región anatómica ventral del pene que actúa como centro de la sensación sexual”.

Los investigadores incluso sostienen que la existencia de un centro sensorial comparable al “punto G” femenino constituye ahora una realidad neuroanatómica respaldada por evidencia científica.

Cómo realizaron la investigación

Para desarrollar el estudio, el equipo analizó mediante técnicas microscópicas tejido peneano procedente de donaciones científicas.

La muestra estuvo compuesta por:

  • 30 fetos humanos de entre 8 y 24 semanas de desarrollo.
  • 14 adultos fallecidos con edades entre 45 y 96 años.

El objetivo era comprender tanto el desarrollo del sistema nervioso del pene como la distribución exacta de sus receptores sensoriales.

Los investigadores comprobaron que el nervio dorsal del pene comienza a desarrollarse desde las ocho semanas de gestación, mientras que la mayoría de receptores especializados aparecen hacia la semana 16 del desarrollo fetal.

Más sensible que el glande

Durante décadas, los libros de anatomía consideraban al glande como la región más sensible del pene.

Sin embargo, los nuevos resultados modifican esa idea.

El estudio demuestra que el delta del frenillo presenta una densidad significativamente mayor de terminaciones nerviosas. Además, los corpúsculos sensoriales aparecen agrupados en racimos de hasta 17 receptores, mientras que en el glande suelen encontrarse aislados y distribuidos de forma dispersa.

Para el urólogo Eric Chung, de la Universidad de Queensland, quien no participó en la investigación, esta región representa:

“Una verdadera bomba sensorial que justifica denominarla el ‘punto G masculino’. Es uno de los lugares más placenteros para la estimulación sexual masculina”.

El descubrimiento reabre el debate sobre la circuncisión

Uno de los aspectos más relevantes del estudio es su posible impacto en la práctica de la circuncisión.

El delta del frenillo se localiza precisamente en la zona donde se realizan muchas de las incisiones quirúrgicas durante este procedimiento.

Los investigadores advierten que ciertas técnicas podrían afectar parte de la red nerviosa si las incisiones alcanzan mayor profundidad, lo que eventualmente podría disminuir la sensibilidad sexual.

La uróloga australiana Kesley Pedler, quien tampoco participó en el trabajo, señaló que esta estructura ni siquiera aparece descrita en varios de los principales manuales de anatomía quirúrgica utilizados actualmente.

Según la especialista, conocer con mayor precisión esta región refuerza la necesidad de practicar la circuncisión únicamente cuando exista una indicación médica clara.

Los autores también sostienen que el prepucio constituye un tejido erógeno especializado cuya extirpación debería limitarse a situaciones clínicas justificadas.

La circuncisión sigue siendo poco frecuente en la mayoría del mundo

Diversos estudios citados por medios científicos indican que la circuncisión continúa siendo poco común en la mayor parte de los países.

En contraste, en Estados Unidos el procedimiento sigue practicándose aproximadamente en la mitad de los recién nacidos varones.

Las investigaciones disponibles ofrecen resultados mixtos sobre su impacto en la sensibilidad sexual.

Mientras un estudio realizado en Bélgica encontró que los hombres no circuncidados reportaban mayor sensibilidad en el delta del frenillo, otras investigaciones desarrolladas en Estados Unidos no identificaron diferencias significativas en la calidad del orgasmo entre hombres circuncidados y no circuncidados.

El próximo reto: comprender mejor la anatomía femenina

Los autores consideran que este avance representa solo el comienzo.

Su siguiente objetivo será realizar un estudio neuroanatómico igual de detallado sobre la vulva y el clítoris, regiones cuya anatomía continúa siendo una de las menos investigadas dentro de la medicina moderna.

Los investigadores reconocen que, pese a los avances alcanzados en el conocimiento del pene, el estudio científico de la anatomía sexual femenina sigue presentando importantes vacíos.

Con nuevas investigaciones esperan aclarar aspectos que durante décadas han permanecido poco estudiados o insuficientemente comprendidos, contribuyendo así a mejorar el conocimiento de la salud sexual tanto masculina como femenina.