Amazonas en alerta: calendario indígena revela ruptura de los ciclos del río

Un innovador calendario construido con saberes ancestrales evidencia un desajuste entre los ritmos del río Amazonas y los eventos naturales, con impactos directos en la pesca, la alimentación y la vida de comunidades indígenas en Leticia.

Las señales que históricamente han marcado el paso del tiempo en la Amazonia —como la subida y bajada del río, la migración de peces o la caída de frutos— han dejado de sincronizarse con los ciclos del agua. Así lo revela un estudio liderado por la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Amazonia, en alianza con la Universidad Internacional de Florida y comunidades indígenas del sur del país.

El hallazgo se sustenta en un calendario estacional construido a partir del conocimiento de 25 sabedores locales, quienes durante décadas han observado el comportamiento del río, los peces y el bosque. La herramienta, más que un simple registro, permite comparar el funcionamiento pasado del ecosistema con su estado actual frente a las variaciones climáticas.

Un sistema vital en transformación

La investigación se desarrolló en los lagos de Yahuarcaca, un complejo de humedales de aproximadamente 500 hectáreas ubicado cerca de Leticia. En este territorio conviven siete comunidades indígenas, cuya vida cotidiana, alimentación y cultura dependen directamente de los ritmos del agua.

El calendario identifica cuatro ciclos hídricos —aguas altas, descenso, aguas bajas y ascenso— y los cruza con eventos biológicos clave como la caída de frutos, las “subiendas” de peces y la llegada de los friajes. Sin embargo, al contrastar la memoria colectiva con las condiciones actuales, se evidenció un fenómeno preocupante: estos eventos ya no ocurren de forma sincronizada.

Desajustes que impactan la seguridad alimentaria

El estudio encontró que procesos naturales que antes coincidían —como los periodos reproductivos de los peces y los niveles del río— ahora se presentan de manera irregular. Este desajuste altera la disponibilidad de alimento y dificulta las actividades de pesca, base de la dieta en la región.

Además, el impacto trasciende lo ambiental. En la Amazonia, los ciclos del agua determinan cuándo sembrar, pescar y organizar la vida comunitaria. Por ello, la alteración de estos ritmos afecta tanto la seguridad alimentaria como las prácticas culturales de las comunidades.

Ciencia y saber ancestral: una alianza clave

El proyecto fue liderado por el Laboratorio de Manejo y Gestión de Humedales del Instituto Amazónico de Investigaciones (Imani) de la UNAL, bajo la dirección del profesor Santiago Duque. Más allá del aporte técnico, la universidad desempeñó un papel fundamental como puente entre el conocimiento científico y los saberes ancestrales.

Gracias a un trabajo sostenido con la Asociación de Pescadores de los Lagos de Yahuarcaca (TIKA), se logró que la experiencia de los mayores fuera el eje del proceso. A través de talleres, entrevistas y recorridos, los sabedores reconstruyeron los ciclos del territorio y documentaron los cambios observados en las últimas décadas.

La antropóloga Lulu Victoria-Lacy, autora principal del estudio, destacó que el calendario funciona como una línea base que permite entender cómo operaba el ecosistema hace más de 20 años, cuando los ritmos del río eran predecibles y sostenían el equilibrio natural.

Un instrumento para el futuro

Más que traducir el conocimiento indígena al lenguaje científico, el objetivo del estudio fue fortalecer su propia lógica de interpretación del entorno. El resultado es un “mapa vivo” que reconoce la rigurosidad de estos saberes como sistema de monitoreo ambiental.

Visualmente, el calendario representa el río como una “Boa Madre”, símbolo de la interconexión del ecosistema. A su alrededor se organizan indicadores como las aguas altas (Narü bai) y las aguas bajas (Eané Tipa), claves para entender los ciclos del territorio.

Este esfuerzo no solo documenta un cambio crítico en la Amazonia, sino que también abre la puerta a integrar los saberes ancestrales en los sistemas de monitoreo ambiental y en la educación de las nuevas generaciones, en un momento en que la adaptación al cambio climático resulta urgente.

Fotos: Lulu Victoria–Lacy, investigadora de la Universidad Internacional de Florida.

Fuente: Agencia UNAL