Papa León XIV: todos podemos ser buenos samaritanos frente al dolor del otro

En su mensaje por el Día Mundial de los Enfermos 2026, el Papa León XIV llamó a creyentes y personas de buena voluntad a reconocer el sufrimiento cercano, dejarse conmover por la compasión y responder con acciones concretas. Inspirado en la parábola del buen samaritano y en la encíclica Fratelli Tutti, el pontífice subrayó que amar al prójimo está al alcance de todos.

Papa León XIV

Nadie está excluido del llamado a la compasión. Así lo afirmó el Papa León XIV en su mensaje para el 34.º Día Mundial de los Enfermos, que la Iglesia celebrará el 11 de febrero de 2026, fiesta de Nuestra Señora de Lourdes. El pontífice exhortó a tomarse el tiempo para reconocer las necesidades de quienes sufren y ofrecerles ayuda concreta, movidos por el amor y la misericordia.

“Amar al prójimo —a quien Jesús identifica como cualquiera que tiene necesidad de nosotros— está al alcance de todos”, señaló el Papa en el texto difundido el pasado 20 de enero. En él, recordó que el dolor que despierta la compasión no es ajeno: “Es el dolor de un miembro de nuestro propio cuerpo, a quien Cristo, nuestra cabeza, nos ordena atender, por el bien de todos”.

El mensaje, titulado “La compasión del samaritano: amar soportando el dolor del otro, toma como eje la parábola del buen samaritano y la visión de fraternidad humana desarrollada por el papa Francisco en la encíclica Fratelli Tutti. A partir de esa inspiración, León XIV propone tres actitudes clave: encontrarse y escuchar al otro, dejarse conmover por la compasión y amar a Dios mediante gestos concretos de solidaridad.

Aunque tradicionalmente este mensaje está dirigido a trabajadores de la salud y agentes pastorales, este año se ofrece a toda la sociedad. Así lo explicó el cardenal Michael Czerny, prefecto del Dicasterio para la Promoción del Desarrollo Humano Integral, durante la presentación oficial del texto en el Vaticano. “Somos un solo cuerpo, una humanidad de hermanos y hermanas, y cuando alguien está enfermo y sufre, todas las categorías que tienden a dividirnos se vuelven insignificantes”, afirmó.

Mensaje del Papa León XIV por el Día Mundial de los Enfermos 2026

Consultado sobre cómo responder ante situaciones de violencia contra migrantes, especialmente en Estados Unidos, Czerny evitó generalizaciones y llamó a enfocarse en lo concreto. “Hay muchas situaciones en las que el cristiano, el ciudadano, puede extender la mano y brindar apoyo. Esos gestos samaritanos son extremadamente importantes y ojalá también se traduzcan en mejores políticas”, señaló.

El cardenal destacó además que la lucha católica por la justicia social adquiere su sentido más profundo en el contacto cotidiano con personas reales. La promoción de cambios estructurales, dijo, debe nacer de la experiencia vivida: “Cuando visitas a los enfermos y descubres, por ejemplo, la injusticia de la falta de acceso a la atención sanitaria, ese problema se asume desde una vivencia pastoral y cristiana concreta”.

Para Czerny, la parábola del buen samaritano revela que todos estamos en condiciones de responder al sufrimiento ajeno, independientemente de nuestras creencias. “El misterio —que puede descubrirse siendo cristiano o no— es que, al responder al dolor del otro, también se toca y se sana, en cierto modo, el propio sufrimiento”, explicó.

En un contexto marcado por la soledad y la desesperanza, especialmente entre jóvenes y adultos mayores, el cardenal subrayó que acercarse a quien necesita ayuda devuelve sentido y vitalidad. “Al preocuparte menos por ti mismo y más por el otro, descubres que hay más vida de la que imaginabas”, afirmó.

En el cierre de su mensaje, el Papa León XIV fue enfático: “Servir al prójimo es amar a Dios a través de las obras”. Para el pontífice, el verdadero amor propio no se basa en el éxito, la carrera o el estatus, sino en “recuperar nuestro lugar apropiado ante Dios y ante el prójimo”.

“Espero sinceramente que nuestro estilo de vida cristiano refleje siempre este espíritu fraterno y samaritano: acogedor, valiente, comprometido y solidario”, escribió. Y concluyó con un llamado directo a la acción: “Encendidos por este amor divino, podremos darnos por el bien de todos los que sufren, especialmente de nuestros hermanos y hermanas enfermos, ancianos y afligidos”.