Salario vital: el mínimo llega a $2 millones en 2026 y marca un giro histórico en Colombia

Con un incremento del 23 % en el salario mínimo y del 24,5 % en el auxilio de transporte, el Gobierno adoptó oficialmente el concepto de salario vital. Desde enero de 2026, más de 2,4 millones de trabajadores recibirán ingresos mensuales por $2.000.000, en una decisión que redefine la política salarial del país.

Ministro de Trabajo, Antonio Sanguino

El ministro de Trabajo, Antonio Sanguino, explicó este martes los alcances del nuevo salario vital, con el que el salario mínimo en Colombia pasó de $1.423.500 a $1.750.905 para 2026. A este monto se suma el auxilio de transporte, que aumentó 24,5 % y quedó en $249.095, lo que eleva el ingreso mensual total de los trabajadores que devengan el mínimo a $2.000.000 a partir de enero.

En términos reales, el salario mínimo creció $327.405 y el auxilio de transporte $49.095, un alivio directo para los ingresos de 2,4 millones de colombianos.

Comenzó una nueva era en la discusión del salario mínimo, referenciado ahora a la definición del salario vital”, afirmó el ministro Sanguino, al destacar el carácter histórico del ajuste salarial y su impacto en la calidad de vida de millones de hogares.

Las medidas quedaron consignadas en los decretos 1469 y 1470 del 29 de diciembre de 2025, con los cuales el Gobierno formalizó el cambio de enfoque: del salario mínimo tradicional al salario vital, entendido como aquel que permite condiciones de vida digna.

Fin de décadas de rezago salarial

Según el Ministerio de Trabajo, el aumento deja atrás las políticas de flexibilidad laboral que, durante décadas, deterioraron el ingreso real de los trabajadores y recortaron derechos como los recargos nocturnos, los días de descanso y la libertad sindical.

“La nueva fórmula del salario vital permite mayores ingresos, impulsa el consumo, estimula la producción y genera empleos de mejor calidad”, señaló Sanguino, al subrayar que esta política contribuye a cerrar brechas sociales y se alinea con las recomendaciones de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y con la Constitución de 1991, que consagra una remuneración “mínima, vital y móvil”.

Así se contribuye a generar condiciones de vida digna en un Estado Social de Derecho”, agregó.

Inflación, informalidad y empresas

Frente a las advertencias sobre un posible impacto inflacionario, el ministro aseguró que el salario es solo uno de los factores en los costos de producción y que su incidencia es de alrededor del 6 %, un efecto que calificó como marginal.

En cuanto a la informalidad y el impacto en las micro, pequeñas y medianas empresas, explicó que la reforma laboral incorpora estímulos para la formalización y el desarrollo empresarial, con el objetivo de que el aumento salarial no se traduzca en pérdida de empleo.

Canasta básica y contexto económico

El salario vital, según el Gobierno, permite acercarse al cubrimiento de la canasta básica, estimada en cerca de $3.000.000 mensuales para familias de tres o cuatro personas. De ese gasto, el 43 % se destina a alimentación, el 24 % a vivienda, el 5 % a salud y el 28 % a otros gastos esenciales.

Sanguino también destacó el contexto económico en el que se tomó la decisión: las menores tasas de desempleo del siglo, una informalidad en descenso, 1,3 millones de personas que salieron de la pobreza por la vía de los ingresos y una economía en crecimiento.

“El Gobierno del Cambio recibió el salario mínimo en $1.000.000 y lo entrega en $2.000.000”, subrayó el ministro, al recalcar el impacto de esta política en un país marcado por altos niveles de desigualdad.

“El gran cambio es pasar de salario mínimo a salario vital”, concluyó Sanguino, al insistir en que es una falacia afirmar que mejores salarios generan más informalidad, desempleo o inestabilidad laboral.