Carbón colombiano sigue llegando a Israel pese a veto de Petro: 30 buques zarpados desde la prohibición

Colombia continúa exportando carbón a Israel casi un año después del decreto presidencial que pretendía vetar este comercio por razones humanitarias. Empresas como Drummond y Glencore siguen operando bajo amparos legales mientras la crisis humanitaria en Gaza empeora.

A pesar de que el presidente Gustavo Petro anunció en agosto de 2024 la prohibición de exportar carbón a Israel como medida de presión ante la ofensiva militar en Gaza, al menos 30 buques han salido desde entonces hacia puertos israelíes con este mineral estratégico. Así lo revelan datos oficiales y el reciente informe de la relatora especial de la ONU, Francesca Albanese.

El carbón térmico colombiano, clave en la matriz energética israelí, representa el 90 % de las exportaciones hacia ese país, según el Ministerio de Comercio. Colombia, además, es el principal proveedor de la estatal eléctrica israelí ubicada en Haifa. A pesar del decreto, el comercio no ha sufrido mayores alteraciones debido a que la norma contempla excepciones para contratos firmados antes de su entrada en vigor, protegidos por el tratado de libre comercio bilateral firmado en 2020.

Multinacionales como la estadounidense Drummond y la suiza Glencore han continuado con sus operaciones, alcanzando exportaciones cercanas a los 100 millones de dólares (unos 400.000 millones de pesos colombianos) desde la entrada en vigor del decreto, según cálculos de Vorágine. Ambas compañías han defendido la legalidad de sus acciones.

“Rechazamos categóricamente todas las acusaciones del informe, que consideramos infundadas y sin sustento jurídico”, afirmó un portavoz de Glencore a la BBC. Por su parte, Drummond señaló que cuenta con autorización de las autoridades colombianas para cumplir los contratos previos a la orden presidencial.

No obstante, el informe «De la economía de ocupación a la economía de genocidio», de la relatora de la ONU, es tajante: “Al suministrar carbón, gas, petróleo y combustible, las empresas contribuyen a infraestructuras civiles que Israel usa para consolidar la anexión permanente y para destruir la vida palestina en Gaza”.

La crítica apunta más allá de los fabricantes de armas, poniendo en el centro del debate a grandes conglomerados del sector energético, tecnológico y de la construcción, que, según la relatora, también se benefician de la ocupación.

Mientras tanto, el conflicto ha dejado más de 58.000 muertos en Gaza, con un alto porcentaje de víctimas infantiles, y una población prácticamente desplazada por completo debido a los bombardeos.

Un dilema económico y social en Colombia

El sector carbonífero en Colombia vive entre la presión ética internacional por la venta de carbón a Israel pese al genocidio en Gaza y el impacto del veto del gobierno colombiano. Si bien las exportaciones hacia Israel representan aproximadamente 447 millones de dólares, según la Asociación Colombiana de Minería), su reducción afecta directamente a regiones enteras que dependen de esta industria.

La ACM advirtió que el bloqueo podría significar una pérdida de 650.000 millones de pesos en impuestos, regalías y contribuciones. “Esta medida debilita la confianza en los compromisos internacionales de Colombia y aumenta la incertidumbre para la inversión”, afirmó Juan Camilo Nariño, presidente del gremio.

Sin embargo, no todos comparten esa visión. El Sindicato de Trabajadores de la Industria del Carbón (Sintracarbón) respaldó abiertamente la medida presidencial, en un comunicado donde expresó: “Desde nuestra organización apoyamos estas decisiones gubernamentales, para que se produzca ya un cese el fuego”.

El carbón colombiano, entonces, sigue ardiendo en medio del fuego cruzado de un conflicto internacional que enfrenta intereses económicos, compromisos diplomáticos y la tragedia humanitaria más grave del siglo XXI.