Con una cobertura histórica del 100 %, la capital se convierte en la primera ciudad del país en ofrecer cenas calientes a todos los alumnos de colegios públicos que estudian en la noche, fortaleciendo la salud, el rendimiento y la asistencia escolar.
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Una cena caliente puede ser mucho más que una comida: para miles de estudiantes en Bogotá, es salud, energía y un impulso vital para continuar sus estudios. Así lo expresa María Fernanda Madero, estudiante del Colegio Antonio Nariño, quien celebra la reciente iniciativa de la Secretaría de Educación del Distrito (SED):
“Muchos de nosotros llegamos sin haber comido, porque trabajamos y estudiamos. Me parece genial que piensen en quienes estamos por graduarnos. La comida es deliciosa y muy nutritiva”.
Gracias a esta estrategia, implementada desde abril de 2025, Bogotá se consolida como la primera ciudad del país en garantizar cenas calientes al 100 % de los estudiantes de la jornada nocturna en colegios públicos. Actualmente, cerca de 7.400 alumnos se benefician diariamente en 56 instituciones educativas, 19 de las cuales no cuentan con comedor escolar. En estos casos, unas 4.400 raciones son transportadas mediante un sistema logístico especializado que asegura su entrega en óptimas condiciones.
Miguel Ángel Martínez, personero estudiantil del Colegio Marruecos y Molinos, destaca el impacto positivo de esta política en la vida escolar:
“Esto ha sido un excelente cambio. Muchos llegan a sus casas después de trabajar y no tienen cómo cocinar; cenar en el colegio ha significado un gran cambio. Se esperaba menos, pero nos llega más”.
Cenas nutritivas y seguras: así funciona el nuevo modelo
A diferencia del modelo anterior —que ofrecía únicamente refrigerios—, las nuevas cenas son completas, calientes y balanceadas. Preparadas en comedores escolares y transportadas en carros isotérmicos, mantienen una temperatura superior a los 56 °C y pasan por rigurosos controles para garantizar su inocuidad.
Cada ración incluye:
- Una proteína
- Un derivado de cereal
- Un tubérculo
- Una verdura o fruta
- Agua
Los menús, diseñados en ciclos de 20 días, aseguran variedad y aportan aproximadamente el 30 % de los requerimientos nutricionales diarios de los estudiantes.
Esta política complementa la atención alimentaria que ya se venía ofreciendo desde enero en instituciones con comedores, y se enmarca en el programa Bogotá Sin Hambre 2.0, que busca ampliar la cobertura de comidas calientes en colegios del 34 % al 55 %, alcanzando un total de 490.000 raciones diarias.
Con esta apuesta por la equidad y el bienestar, Bogotá fortalece el derecho a la educación y a la alimentación digna, marcando un precedente nacional en políticas públicas para jóvenes en formación.