Macron anuncia escolta naval para reabrir el estrecho de Ormuz en medio de la crisis petrolera

El presidente francés confirmó el despliegue de una misión “puramente defensiva” con fragatas y el portaviones Charles de Gaulle para garantizar el tránsito energético en uno de los corredores más estratégicos del mundo.

Emmanuel Macron, presidente de Francia

El presidente de Francia, Emmanuel Macron, anunció que su país prepara una misión naval de escolta para facilitar la reapertura del estratégico Estrecho de Ormuz, bloqueado casi por completo por Irán tras la escalada militar con Estados Unidos e Israel.

Según explicó el mandatario, la operación tendrá carácter “puramente defensivo” y se ejecutará en coordinación con socios internacionales una vez disminuya la fase más intensa del conflicto en Oriente Medio. El objetivo es garantizar el tránsito de buques petroleros y gaseros en una de las rutas energéticas más importantes del planeta.

Despliegue naval francés en la región

La presencia militar francesa abarcará un amplio despliegue marítimo que incluye ocho fragatas, dos buques portahelicópteros anfibios y el portaviones Charles de Gaulle, actualmente ubicado cerca de Creta, en Grecia.

El dispositivo operará desde el Mediterráneo oriental hasta el mar Rojo y las inmediaciones del estrecho de Ormuz. Además, París confirmó que aportará de forma permanente dos fragatas a la misión marítima que la Unión Europea mantiene en el mar Rojo desde 2024 para proteger la navegación comercial.

Golpe a la producción petrolera del Golfo

La crisis ha tenido un impacto inmediato en la industria energética del Golfo Pérsico. El cierre de facto del estrecho —por donde transita cerca del 20 % del petróleo mundial— obligó a varios productores a reducir o suspender operaciones.

Refinerías de Baréin y Catar disminuyeron sus niveles de procesamiento de crudo ante las dificultades logísticas. Medidas similares adoptaron Emiratos Árabes Unidos y Kuwait, mientras que Irak ordenó detener completamente la producción en el gigantesco campo petrolero de Rumaila, uno de los mayores del mundo.

La tensión también ha golpeado infraestructuras clave. La refinería de Ras Tanura, operada por Saudi Aramco, volvió a ser atacada por un proyectil que impactó en sus instalaciones, obligando a suspender operaciones por precaución, según reportes de medios.

Refinería de Baréin declara “fuerza mayor”

En paralelo, la compañía energética Bapco Energies informó que podría no cumplir con sus compromisos de exportación tras un ataque iraní contra su refinería en la ciudad de Maameer.

El impacto provocó un incendio con daños materiales, aunque sin víctimas. La empresa declaró un evento de fuerza mayor, una figura legal que permite suspender temporalmente obligaciones contractuales por circunstancias extraordinarias.

La refinería produce alrededor de 267.000 barriles diarios y constituye una fuente clave de combustible para la Quinta Flota de la Marina estadounidense desplegada en la región.

Irán advierte sobre petróleo a 200 dólares

Desde Teherán, un portavoz de la Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica lanzó una advertencia directa a Washington y Tel Aviv: si continúan los ataques contra infraestructuras energéticas iraníes, la respuesta podría desencadenar un alza del petróleo por encima de los 200 dólares por barril.

El vocero acusó a Estados Unidos e Israel de atacar “infraestructura de combustible, energía y servicios” en Irán y aseguró que su país dispone de la capacidad para responder de manera similar en toda la región.

“Si pueden soportar que los precios del petróleo superen los 200 dólares por barril, continúen este juego”, advirtió.

Consecuencias del ataque a un depósito de petróleo en Teherán (Irán), el 8 de marzo de 2026.

El mercado energético ya reacciona

La tensión geopolítica ya se refleja en los mercados. El crudo de referencia mundial, Brent crude oil, superó los 110 dólares por barril, con un aumento de más del 14 % en un solo día y un alza superior al 50 % en el último mes frente al mismo periodo del año anterior.

El cierre del estrecho de Ormuz —que conecta el Golfo Pérsico con el mar de Arabia y el océano Índico— amenaza con alterar el equilibrio energético global si el tránsito marítimo no se restablece pronto.

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