Grave tala masiva en el Cerro de Juaica pone en riesgo un ecosistema estratégico de Cundinamarca

  • Autoridades ambientales confirmaron la destrucción de más de 7.200 metros cuadrados de vegetación nativa en el Cerro de Juaica, en Tenjo (Cundinamarca), uno de los principales pulmones verdes de la Sabana de Bogotá. La CAR activó un proceso sancionatorio y advirtió que la recuperación del ecosistema podría tardar décadas.

Un nuevo y alarmante hecho ambiental sacude al municipio de Tenjo, en Cundinamarca. La Junta de Acción Comunal del sector de Churuguaco Alto denunció una tala masiva de especies nativas en el Cerro de Juaica, una de las zonas de mayor importancia ecológica de la Sabana de Bogotá y parte de la reserva de la Cuenca Alta del río Bogotá y del Distrito de Manejo Integrado Cerro de Juaica.

Tras la denuncia, ingenieros forestales, biólogos y expertos de la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) realizaron una visita técnica para verificar la magnitud del daño. Durante el recorrido, encontraron una extensión aproximada de 7.220 metros cuadrados devastada por tala y rocería de vegetación nativa, incluyendo especies propias del ecosistema de páramo como frailejones, alisos, romeros, encenillos, cucharo, laurel de monte y arrayanes.

El director regional Sabana Centro de la CAR calificó la situación como “preocupante y de alto impacto”, al señalar que el área afectada equivale al tamaño de una cancha de fútbol profesional. En ese espacio crecían plantas esenciales para la regulación natural del agua y la estabilidad del suelo, cuya pérdida afecta directamente la disponibilidad hídrica y la biodiversidad de la zona.

El Cerro de Juaica es considerado una joya ambiental del departamento por su ubicación estratégica, a más de 3.000 metros sobre el nivel del mar. Este ecosistema cumple una función clave en la captación y conservación del agua y sirve de refugio para una gran diversidad de fauna y flora del bosque altoandino.

En la zona habitan aves, mamíferos y plantas que dependen de condiciones específicas de humedad y temperatura. Según los expertos, la tala indiscriminada interrumpe los procesos naturales del ecosistema, altera el ciclo hídrico y destruye el hábitat de numerosas especies silvestres.

Además de su valor ecológico, el Cerro de Juaica tiene un profundo significado cultural y espiritual para las comunidades locales, que lo consideran un espacio sagrado y parte fundamental de su identidad territorial. Por ello, la afectación no solo representa una pérdida ambiental, sino también un daño social y cultural.

Frente a esta situación, la CAR activó un procedimiento sancionatorio ambiental para determinar las responsabilidades de quienes participaron en la intervención ilegal. Los equipos técnicos y jurídicos recopilaron evidencia fotográfica, georreferenciación y registros de campo que permitirán sustentar el informe técnico y aplicar las medidas correspondientes conforme a la ley.

La entidad advirtió que la restauración del ecosistema afectado tomará varios años. Algunas especies jóvenes podrían tardar hasta cinco años en desarrollarse, mientras que otras, como los frailejones, requerirán décadas para alcanzar su tamaño natural.

En el proceso de recuperación se articularán esfuerzos con la Policía Nacional y la Fiscalía General de la Nación para identificar y judicializar a los responsables. Asimismo, se implementarán acciones de restauración ecológica, vigilancia comunitaria y educación ambiental para evitar nuevas afectaciones en este emblemático cerro.