El suicidio es ya la tercera causa de muerte entre jóvenes de 15 a 24 años en Colombia, con una tasa de 10,1 por cada 100.000 habitantes, según el DANE y el Ministerio de Salud. Frente a esta emergencia silenciosa, la Fundación Universitaria del Área Andina puso en marcha ‘Puntos de Luz’, un programa que pasó de ser un piloto local en Pereira a convertirse en una red nacional de apoyo emocional, con presencia en Bogotá, Valledupar y modalidad virtual.
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Cada año, más de 720.000 personas en el mundo se quitan la vida, advierte la Organización Mundial de la Salud (OMS). En Colombia, el suicidio juvenil se ha convertido en una de las principales causas de muerte, una realidad que exige respuestas urgentes. Ante ello, la Fundación Universitaria del Área Andina (Areandina) creó Puntos de Luz, una iniciativa que busca prevenir el suicidio y fortalecer la salud mental entre los jóvenes.
El programa comenzó en 2022 como una acción piloto en la sede Pereira, luego de que el área de orientación universitaria detectara casos de estudiantes que solo pedían ayuda cuando ya tenían planeado cómo acabar con su vida. La situación reveló una necesidad crítica: crear espacios visibles, accesibles y libres de estigmas, donde los jóvenes pudieran acercarse a pedir ayuda sin miedo ni trámites.

“Queríamos una estrategia que llevara la ayuda hasta donde están los estudiantes, que no se quedara encerrada en una oficina. Con Puntos de Luz los jóvenes encuentran un lugar seguro y personas dispuestas a escuchar”, explica Marcela del Pilar Rodríguez Patarroyo, coordinadora de Orientación y Permanencia Estudiantil de Areandina Pereira.
Un lugar seguro para hablar y ser escuchado
Los Puntos de Luz están ubicados en facultades, pasillos y zonas comunes de las sedes universitarias, señalizados con el mensaje “Estás en un lugar seguro”. Allí, docentes, administrativos y estudiantes voluntarios —capacitados en primeros auxilios psicológicos, escucha activa e intervención en crisis— ofrecen contención emocional inmediata y, cuando es necesario, remiten a los profesionales en salud mental.
Desde su creación, el programa ha formado más de 133 voluntarios y ya cuenta con 26 puntos activos en todo el país. En 2024, Areandina amplió la estrategia con una modalidad virtual, que permite brindar acompañamiento en tiempo real a estudiantes sin importar su ubicación.
El respaldo institucional ha sido clave. La Vicerrectoría de Experiencia y la Dirección Nacional del Medio Universitario adoptaron el modelo como política de bienestar estudiantil, destacándolo como un ejemplo de innovación social dentro del sistema universitario colombiano.
“Los primeros auxilios psicológicos no son exclusivos de los expertos. Todos podemos aprender a escuchar y actuar en una crisis, siempre sabiendo hasta dónde llegar y cuándo remitir al profesional”, agrega Rodríguez.

De Pereira al país: una red de apoyo emocional
El siguiente paso de Puntos de Luz es convertirse en una red interinstitucional de apoyo emocional que trascienda las aulas universitarias. Areandina avanza en conversaciones con alcaldías, colegios y secretarías de salud, buscando articular esfuerzos con la Ley 2460 de Salud Mental (2025) y el Plan Decenal de Salud Pública, que priorizan la prevención del suicidio y la salud mental en jóvenes.
La visión es clara: ningún estudiante o adolescente en riesgo debe quedarse sin ayuda. Cualquier joven en crisis debería tener cerca un punto donde alguien capacitado lo escuche, lo contenga y lo guíe hacia atención profesional.
Los testimonios de los estudiantes lo confirman. Bajo anonimato, varios relatan cómo un saludo o una conversación en uno de estos espacios cambió el rumbo de sus decisiones.
“Un profesor me escuchó en el momento más difícil… ese día decidí no hacer lo que tenía planeado”, contó uno de los jóvenes beneficiarios.
Un modelo replicable para el país
Además de salvar vidas, la iniciativa ha logrado derribar barreras culturales y administrativas. Ya no es necesario pedir citas ni enfrentar trámites para recibir apoyo: basta con acercarse a un punto visible y hablar. La confianza y la empatía se convirtieron en los pilares de esta red que crece cada año.
“Nunca imaginamos que este proyecto creciera tan rápido. La comunidad lo adoptó, lo pidió y lo fortaleció. Hoy queremos llevarlo más allá, con alianzas externas que permitan llegar a más jóvenes fuera de la universidad”, concluye Rodríguez.
Con su expansión nacional, atención virtual y respaldo institucional, Puntos de Luz se consolida como un modelo de prevención y acompañamiento emocional replicable en todo el país. Una estrategia que nació en Pereira, creció en las aulas universitarias y hoy ilumina la salud mental de toda una generación.