Laura Restrepo en la FIL de Monterrey 2025: “Necesitamos un nuevo relato colectivo contra el genocidio y el ecocidio”

Durante la inauguración de la Feria Internacional del Libro de Monterrey (FILMTY) 2025, la escritora colombiana Laura Restrepo hizo un llamado a construir una nueva narrativa humana basada en la ética, la poesía y el amor, capaz de enfrentar los desastres contemporáneos: el genocidio y el ecocidio. Con una intervención profundamente política y poética, exhortó a rescatar la dignidad, la solidaridad y la mezcla cultural como cimientos de un futuro más justo.

En la apertura de la Feria Internacional del Libro de Monterrey (FILMTY) 2025, la reconocida escritora y periodista colombiana Laura Restrepo ofreció un discurso contundente que invitó a repensar el papel de la literatura frente a las crisis globales. La autora de Delirio y La multitud errante propuso construir un nuevo relato colectivo que confronte los males de nuestro tiempo: el genocidio y el ecocidio.

“Al genocidio ha sido sometido el hermano pueblo de Gaza, realidad tan infame e inhumana que parte en dos nuestra historia personal y social”, declaró Restrepo ante un auditorio que la escuchó en silencio. A su vez, alertó sobre el “ecocidio que avanza imparable, destruyendo el único hábitat que tenemos en el universo”.

La escritora pidió un nunca más” universal, sin fronteras de raza, religión o geopolítica, y celebró la diversidad racial, cultural y lingüística como símbolo de resistencia frente al supremacismo blanco. Recordó que también en América se perpetró un genocidio contra los pueblos originarios durante la Conquista y la Colonia, y que ese espíritu ancestral sigue vivo “en la sangre que corre por nuestras venas y en los colores de nuestra piel”.

“Contra la limpieza étnica y el supremacismo blanco, la nueva narrativa armará con palabras, poemas, cuentos, cantos y bailes un carnaval libertario de hombres y mujeres moras, mulatas o mestizas”, expresó.

Restrepo destacó que esta nueva narrativa debe dar voz a los migrantes, caminantes y desplazados, así como a las personas discriminadas por su género o identidad sexual. “Una narrativa que gire en torno a las niñas, niños y adolescentes que intentan hacerse adultos contra toda evidencia”, subrayó.

La autora también propuso que América Latina se convierta en refugio y territorio de protección para migrantes y desplazados, brindándoles educación, trabajo digno, techo y alimento.

Durante su intervención, recordó el caso de Manantialito, en La Guajira (Colombia), donde comunidades indígenas resisten frente a la minera El Cerrejón, operada por la multinacional suiza Glencore. “Al igual que el uroboro, criatura mítica que se muerde la cola, ecocidio y genocidio se entrelazan en un mismo círculo criminal. Para romperlo, el gobierno colombiano ha bloqueado la exportación del carbón de El Cerrejón a Israel”, explicó.

Asimismo, evocó la lucha de los habitantes de Monterrey que claman “un río en el río” y “un cerro en el cerro”, alzando la voz contra las industrias que han erosionado el entorno natural de la ciudad y secado el cauce del río Santa Catarina.

“No nos quedemos en un relato cómodo, que no moleste a nadie”, advirtió. “Aventurémonos en un lenguaje que sacuda para despertar conciencias, confrontando y penetrando en capas peligrosas de la mente y la existencia”.

Restrepo defendió la palabra, la sátira y la parodia como herramientas de resistencia, y llamó a recuperar lo sagrado y lo poético frente a la banalidad del consumismo. “Recuperemos el lenguaje del amor como columna vertebral de la narrativa nueva. Que todo el relato sea, en el fondo, una historia de amor: revelación y rebeldía a través de las epifanías del amor”.

Su discurso culminó con una frase que resonó entre los asistentes: “Gaza, digo tu nombre, inspirada en un grafiti visto en la Ciudad de México. Con ella, Laura Restrepo selló su propuesta de una narrativa global que combine compasión, rebeldía y esperanza como antídotos frente a los males del siglo XXI.