Jani Silva: la lideresa colombiana que desafía amenazas y gana el Premio de la Paz de Hesse por su lucha en la Amazonía

Defender la selva le ha costado persecución y desplazamiento, pero no su voz. La reconocida activista Jani Silva pide solidaridad internacional para proteger la Amazonía y garantizar los derechos de las comunidades campesinas en Putumayo.

La activista colombiana Jani Silva lleva más de dos décadas defendiendo los derechos de las comunidades campesinas y el medioambiente en el departamento de Putumayo, en plena Amazonía colombiana. Como lideresa de la Asociación de Desarrollo Integral Sostenible de La Perla Amazónica (ADISPA), representa a unas 700 familias que habitan el área protegida de La Perla Amazónica. Su trabajo le ha costado persecuciones, desplazamientos forzados y amenazas de muerte, pero no ha detenido su compromiso.

Este año, su labor fue reconocida con el Premio de la Paz del estado federado de Hesse, en Alemania, un galardón que la activista considera un respaldo internacional a la defensa de los derechos humanos y ambientales en Colombia.

“Son tantos años trabajando con la comunidad, en medio de momentos muy duros, cuando a veces una piensa que no vale la pena. Este premio confirma que estamos en el camino correcto”, expresó Silva.

El origen de su compromiso

Jani Silva relata que su activismo comenzó al reconocer el valor del entorno en el que vivía.

“Empezó cuando entendí lo hermoso que tenemos como campesinos: ríos sin contaminación, peces, montañas, animales. Ese contacto con la naturaleza da paz, es lo más bonito que existe”, recuerda.

Selva del Putumayo

La situación en Putumayo

La lideresa describe la situación actual como lamentable y dolorosa, donde prevalecen los intereses económicos sobre la vida humana y la naturaleza. Denuncia que persiste la persecución contra líderes sociales y que las garantías para el campesinado son insuficientes, sumado a la inseguridad que azota el territorio.

Logros de ADISPA

A pesar del contexto adverso, ADISPA ha impulsado un plan de desarrollo sostenible que integra derechos sociales, ambientales y culturales.

“Entendimos que no se pueden defender los derechos humanos sin defender también los de la naturaleza. La Amazonía es pulmón del mundo, un derecho de todos, no solo de quienes vivimos allí”, afirma Silva.

Vivir bajo amenaza

Jani Silva ha sido víctima de espionaje ilegal y amenazas, lo que la obligó en ocasiones a abandonar su hogar. Sin embargo, asegura que retirarse no es una opción.

“Si los líderes nos retiramos sin preparar un relevo, la organización puede ser cooptada por los violentos. Eso no lo podemos permitir”, explica.

Su familia también ha sufrido el impacto, pero participa activamente en la organización.

“Sí, hemos tenido pérdidas económicas y hemos tenido que salir de la finca, pero creemos que vale la pena resistir”, dice con firmeza.

Llamado a la solidaridad internacional

La activista destaca el papel del acompañamiento global en su protección.

“Recuerdo cuando recibí cartas de todo el mundo a través de Amnistía Internacional. Estaba desmoralizada y esas cartas fueron como combustible para seguir”, cuenta.

Silva hace un llamado a la comunidad internacional para mantener la presión y la visibilidad sobre la situación en la Amazonía y en Putumayo.

Responsabilidad del Estado colombiano

Silva señala que existen leyes y tratados que protegen el medioambiente y los derechos campesinos, pero que no se cumplen.

“Al campesino pequeño se le ataca, mientras que grandes compañías arrasan con permisos oficiales. El Estado debería trabajar directamente con las comunidades que estamos en el territorio”, reclama.

Mensaje a las nuevas generaciones

La galardonada invita a los jóvenes a no rendirse en la defensa del medioambiente.

“No defendemos solo el medioambiente, sino la vida. Aunque es duro sentir la fuerza de quienes quieren destruir, nosotros hacemos lo correcto porque pensamos en el bien común”.

Finalmente, lanzó un llamado global:

“Invito a todos a una campaña global para cuidar la Amazonía. Aunque vivamos lejos, su protección es responsabilidad de todos”.

Fuente: Deutsche Welle