Enel Colombia advierte que la demora en los trabajos de la bocatoma podría llevar a la detención total de la Central, con graves efectos sobre la confiabilidad energética de la región oriental del país.
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La Central Hidroeléctrica del Guavio, la más grande de Colombia y un activo estratégico para el suministro de energía en el Área Oriental, enfrenta un escenario crítico por las protestas de comunidades en el municipio de Ubalá, Cundinamarca. Desde el 1 de agosto, manifestantes bloquean el paso de la maquinaria y equipos necesarios para realizar el mantenimiento programado de la bocatoma, pese a que la compañía cuenta con los permisos y ha cumplido los compromisos pactados en mesas de diálogo.
El pliego de peticiones de los manifestantes incluye la pavimentación de vías y la gratuidad del servicio de energía, demandas que, según Enel, sobrepasan su capacidad de gestión y requieren intervención de las autoridades nacionales, regionales y locales.
El pasado 10 de septiembre, el Ministerio de Minas y Energía, el Ministerio de Transporte y la Gobernación de Cundinamarca presentaron una oferta institucional con recursos adicionales cercanos a los 175 mil millones de pesos para mejorar las vías, además de propuestas sobre comunidades energéticas, ajustes a la ley de transferencias del sector eléctrico y la creación de veedurías ciudadanas para la vigilancia de estos recursos. Sin embargo, la comunidad no aceptó levantar el bloqueo.
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La problemática cobra aún mayor relevancia porque en este territorio se encuentra la Central Hidroeléctrica El Guavio, una de las más grandes de Colombia, que depende de los afluentes de municipios cercanos, especialmente del río Guavio, ubicado en el corregimiento de Mámbita. Para llegar hasta allí es necesario transitar por la vía bloqueada y en pésimas condiciones, lo que genera preocupación frente a la operación y el mantenimiento de esta infraestructura estratégica para el suministro de energía del país.
Enel Colombia advirtió que el retraso en el cronograma de mantenimiento podría obligar a la detención prolongada de la Central Guavio para evitar daños mayores, con impactos directos sobre la confiabilidad del servicio eléctrico en Bogotá y la región oriental del país.
La compañía reiteró su disposición al diálogo y su compromiso con el territorio, pero rechazó el uso de vías de hecho que ponen en riesgo la operación de un activo fundamental para la estabilidad energética nacional.
Pobladores de Ubalá exigen arreglo de las vías afectadas por tránsito de carga pesada
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Desde mediados de agosto, los habitantes de Ubalá mantienen bloqueada la vía de acceso principal para exigir al Gobierno la reparación de las carreteras, deterioradas por el paso constante de camiones y tractomulas. La situación también afecta a la Central Hidroeléctrica El Guavio, uno de los activos estratégicos más importantes del país.
Ubalá, municipio ubicado a 126 kilómetros de Bogotá y vecino de La Calera, Guasca, Junín y Gachetá, atraviesa una crisis de movilidad por el mal estado de sus vías. Desde el 1 de agosto, los pobladores salieron a la carretera para protestar y reclamar la intervención urgente de las autoridades, debido a que el acceso a la zona se ha vuelto prácticamente imposible.
Según los residentes, el deterioro de las calles se debe al constante tránsito de vehículos de carga pesada. Volquetas, camiones y tractomulas han generado un daño profundo en el corredor vial, dejando huecos de gran tamaño que los habitantes describen como “cráteres”. Esta situación no solo limita la movilidad de los pobladores, sino que también compromete la economía local y la prestación de servicios.
Los habitantes insisten en que la situación no puede seguir postergándose y exigen a las autoridades nacionales y departamentales acciones concretas para garantizar una vía en condiciones óptimas, que permita el acceso seguro y continuo a este municipio de Cundinamarca.