El puente del Gran Cañón de Huajiang, en la provincia de Guizhou, alcanzará una altura récord de 625 metros y reducirá los tiempos de viaje de cinco horas a solo una. Con pasarelas de cristal y actividades extremas, promete ser tanto un hito de la ingeniería como un atractivo turístico global.

En el suroeste de China, sobre los acantilados de la provincia de Guizhou, se levanta el puente colgante del Gran Cañón de Huajiang, una obra monumental que ya ostenta el título de puente más alto del mundo. Su tablero quedará suspendido a 625 metros sobre el río Beipan, superando en más del doble la altura de la Torre Eiffel y marcando un antes y un después en la ingeniería de grandes infraestructuras.
Pruebas de resistencia superadas
Aunque todavía no ha sido inaugurado, el puente ya completó sus ensayos de carga y resistencia. Durante cinco días, 96 camiones cargados con más de 3.300 toneladas cruzaron la estructura para simular condiciones reales de tráfico: frenadas bruscas, cambios de velocidad y circulación pesada.
Sensores de última generación, instalados en puntos estratégicos, monitorearon la tensión, vibraciones y deformaciones, confirmando la solidez de la obra. La apertura oficial al tráfico está prevista para el otoño de 2025, entre septiembre y octubre.

Dimensiones que imponen récords
Más allá de su altura, el puente es también una proeza por sus dimensiones. Con una extensión total de 2.890 metros, un vano principal de 1.420 metros y torres que alcanzan 332 metros, se sitúa entre los puentes colgantes más largos del mundo.
El profesor Mamdouh El-Badry, de la Universidad de Calgary, resaltó la velocidad del proyecto: “En otras partes del mundo, una obra de esta magnitud suele tardar entre cinco y diez años en completarse”. En Guizhou, bastaron tres.
Impacto en la conectividad regional

La construcción del Huajiang transformará la vida de las comunidades locales. Lo que antes era un trayecto de cinco horas entre las localidades de Liuzhi y Xifeng se reducirá a apenas una hora, y el cruce del cañón, que demandaba una hora de recorrido, tomará apenas 90 segundos en automóvil.
Esto permitirá integrar mejor a Guizhou con otras regiones de China, dinamizar la economía local y abrir nuevas oportunidades de comercio y turismo.
Un nuevo atractivo turístico extremo
El puente no será solo un corredor vial. También se convertirá en un destino turístico internacional gracias a su pasarela de cristal y actividades de aventura como puenting y parapente. A más de 600 metros de altura, los visitantes podrán caminar, conducir o incluso saltar “entre las nubes”, disfrutando de una vista privilegiada del cañón y el río Beipan.

Récord Guinness y aclaraciones técnicas
De acuerdo con los criterios del Libro Guinness de los Récords, el título de “puente más alto del mundo” corresponde a la altura libre bajo el tablero. Con sus 625 metros, el Huajiang destronará al Puente Beipanjiang (Duge), que mantiene la marca desde 2016 con 565,4 metros.
Sin embargo, conviene diferenciarlo del “puente más elevado en estructura”, un récord que se mide por la altura de sus torres o pilones. Ese título sigue perteneciendo al Viaducto de Millau, en Francia, con 336 metros desde 2004.
Ingeniería y futuro
El Huajiang es más que un récord: representa la capacidad de la ingeniería moderna de vencer obstáculos geográficos extremos y, al mismo tiempo, impulsar el desarrollo económico de regiones aisladas. Su apertura consolidará a China como potencia mundial en infraestructura y servirá de referencia para futuros proyectos en entornos montañosos.
Con su mezcla de utilidad práctica, audacia técnica y atractivo turístico, el puente del Gran Cañón de Huajiang no solo conectará territorios, sino que también se convertirá en un ícono global de la arquitectura contemporánea.