Parque Nacional de Chingaza. Un oasis en la cordillera

El Parque Nacional de Chingaza esconde un mundo fascinante y desconocido, quizás único en el planeta.

Una niebla espesa que hace desaparecer por momentos las formaciones montañosas de la cordillera Oriental, recibe a los visitantes del Parque Nacional Natural Chingaza. Niebla y frío intenso.

Pero quienes llegan a este oasis de silencio, separado de Bogotá por hora y media de trayecto, descubren una fábrica de agua por excelencia. “En el macizo de Chingaza se encuentran alrededor de 40 lagunas naturales de origen glacial“, reza en el portal de Parques Nacionales. Lagunas que recibieron el título de ‘Humedales Ramsar’, el más importante al que puede aspirar un eco sistema de su tipo en el mundo, que las sitúa entre los 1.713 sitios del planeta.

Este reconocimiento cobija las 4.058 hectáreas del parque, en las que se encuentra la cuenca del río Frío y 20 lagunas de las que sobresale la de Chingaza, con 88 hectáreas.

Laguna de siecha

Mucho más arriba, a 3.800 metros sobre el nivel del mar, en una escarpada formación montañosa llamada la Cuchilla de Siecha, aparece la laguna que lleva su nombre, lugar sagrado donde los muiscas le rendían tributo a la vida y a la fertilidad.

Tanto líquido vital corre por las venas del parque, que hoy surte el 80 por ciento del agua que consumen los capitalinos. Ello, gracias a que, en la década de los años 70, la Empresa de Acueducto y Alcantarillado adquirió grandes extensiones del páramo para crear dos proyectos: el embalse de Chuza y un sistema de túneles de conducción de agua de más de 50 kilómetros de longitud.

El exceso de agua colorea el paisaje

Chingaza es verde, pero no de un solo verde, sino de toda la gama. Al caminar por sus senderos, conviene no perder detalle y admirar, por ejemplo, sus frailejones de gran tamaño, que se llenan de luz cuando florecen. O ver de cerca los musgos de pantano que absorben hasta 40 veces su peso de agua. En la zona se han registrado unas 383 especies de plantas y se estima que la flora total puede sobrepasar las 2.000 especies.

En sus bosques habitan osos de anteojos, dantas de páramo, pumas y jaguares y es fácil encontrar venados que atraviesan desprevenidamente por la carretera. Los que saben del tema aseguran que en Chingaza hay más de 16 especies de anfibios, seis de reptiles y unas 72 de aves. El parque es además hogar del imponente cóndor de los Andes, que cuenta con su propio mirador, a pocos metros de donde fueron liberadas tras un cautiverio técnico algunas de estas sorprendentes aves. No es el único: también están el de la Arboleda, con vista a la zona montañosa, y el de La Yé, desde donde se observa la inmensidad de la laguna de Chingaza.

Secretos del parque

El Parque Chingaza fue creado en 1977 y abarcó inicialmente un área aproximada de 50.374 hectáreas. En 1998, se amplió con 26.226 hectáreas más.

El 99 por ciento del área del parque se encuentra en las cuencas altas de los ríos Blanco y Negro, Guatiquía, Guacavía, Gazaunta, Gazamumo, Humea y Guavio.

El sistema de lagunas de Siecha tiene tres de ellas. La más grande, la de Siecha propiamente dicha, tiene una superficie de siete hectáreas, mientras que la de Guasca abarca 6,8 hectáreas y la de Teusacá solo posee 1,9 hectáreas. Desde las lagunas es posible divisar, a lo lejos, los embalses de San Rafael y de Tominé.

En el parque se puede practicar el ecoturismo, caminatas de largo aliento, hacer avistamiento de aves y pesca deportiva en algunos lugares específicos, o acampar en Monte Redondo, en donde se ofrecen espacios con parqueadero y luz independiente, sanitarios y agua caliente en las duchas.

Enero 24 de 2018

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