Dos exposiciones para empezar el año 2018

Un total de ocho estímulos se entregaron en este 2017 para la realización de exposiciones individuales de los 16 Salones Regionales de Artistas. Seis de estos, hacen parte de las regiones Caribe, Oriente, Centro Occidente, Pacífico, Sur y Orinoco-Amazonia y dos de la región Centro, en alianza entre el Ministerio de Cultura e Idartes. De estas exposiciones, dos se encuentran abiertas al público en la ciudad de Bogotá.

Al mar nada le pesa” y “Hope” de los artistas Lucía González y Sebastián Fonnegra, respectivamente, se pueden visitar en el Claustro de San Agustín, en Bogotá, ubicado en la carrera 8 # 7-21 hasta el próximo 4 de febrero.

“Al mar nada le pesa”

“Al mar nada le pesa”- Lucía González

“Al mar nada le pesa” es un proyecto que hace una exaltación al recuerdo, debido a una fuerte obsesión por no ser olvidada y un miedo a olvidar las cosas que la hacen ser quien es.

La obra consta de una instalación y un video. La primera tiene el objetivo de envolver al espectador en una oscuridad a la cual el ojo debe acostumbrarse y tomarse el tiempo para ver la gran montaña de sal diluyéndose paulatinamente, con el objetivo de señalar el tiempo que no nos pertenece. El video de una mano desnuda luchando violentamente por deshacerse a un terrón de sal cristalizada, por su parte, busca reconocer una acción desesperada por desaparecer un pasado construido por el tiempo.

“Hope”

“Hope”- Sebastián Fonnegra

Por su parte, “Hope”, es un proyecto que inicia con un viaje a la isla de Providencia, Colombia, un lugar desconocido para el artista, pero referenciado por diferentes personas como paradisiaco.

“Con el anhelo de conocer ese paraíso decidí viajar a la isla sin preguntarme a qué se refiere cada persona con la palabra paraíso. Este término encontró un sentido diferente al momento de recorrer la isla y sentir la calma del lugar en medio de múltiples ruinas que lo habitan. No había asociado lo providencial o paradisíaco con el abandono. En ese momento pensé que el progreso y el bienestar en una ciudad puede ser el paraíso que un citadino espera encontrar y ese paraíso alberga un imaginario colectivo de opulencia y acumulación, tanto de bienes, experiencias y logros. Pero aquí, en esta isla, lejos del ruido, el bienestar tiene que ver con el desapego y la renuncia a los ideales de acumulación”, aseguró Fonnegra.

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